Domingo, 24 de septiembre de 2017

Reinventarse las fiestas

Si seremos inocentes y conformistas que en estos tiempos de economías duras las programaciones fiesteras han variado sustancialmente, descubriendo nuevos juegos y participaciones colectivas. No hay municipio que ahora no tenga un desfile de disfraces, cabalgata, yincana, teatrillos, karaokes, juegos para pequeños y mayores, y mucha imaginación o capacidad de imitación para algo que funcionó en el municipio cercano. Cerrar a la baja el presupuesto festivo de años anteriores pero bastante eficazmente.

                      Los que tienen la suerte de tener río en su entorno, descienden aguas abajo subidos en cachivaches variados y se premia el ingenio (o el simple mantenerse a flote). Los que no, pues lanzan bombonas en el llano (hay que suponerlas vacías), aperos de labranza, ruedas de tractor, jamones (no el fetén, como es lógico). Los que poseen accidentes orográficos, descenso de la calle cuesta abajo con pocos frenos en remedo de vehículos trasformados, con caídas y demás sustos. Eso sí, luego todos tiene premio. Se reinventan las peñas y la diversión en colectivo. Paella gratis para todos. Pollos casi gratis. Eso de fomentar convivencia y camaradería. Y menos actuaciones que solo supongan mirar y escuchar.

                     Preparar un disfraz o decorar una carroza, o transformar un elemento flotante o un vehículo, lleva su tiempo, su trabajo colectivo, y eso une durante tiempo, supone barajar ideas, debatir y ponerse de acuerdo, echar horas al asunto durante meses. Eso sí que es participación y no sólo el día de la fiesta. Y los que ganaron, tan felices y a intentar repetir. Y los que no, pues afinar el año que viene.

                      Esto sí que es infantilizar algo las fiestas pero llenarlas de eficacia. Que los mayores jueguen, observen ilusionados y algunos hasta participen en el juego, ya es un logro. Y que lo más jóvenes vean las fiestas como una oportunidad de destacar en algo, de colaborar, de competir inocentemente y esa ilusión la mantengan (y trabajen) durante unos meses es toda una meta. Y encima barato para el bolsillo.