Sábado, 18 de noviembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

Cientos de fieles acompañan a la Virgen de la Peña, que tuvo un enrevesado paso por la Avenida de España

CIUDAD RODRIGO | El Obispo estuvo ausente de una celebración que contó con cofrades del Nazareno para portar la Virgen

La Parroquia de San Andrés de Ciudad Rodrigo vivió en la tarde del viernes el momento culminante de los actos festivos programados en honor a Nuestra Señora la Virgen de la Peña de Francia, que concluirán este sábado con una misa en recuerdo de los cofrades difuntos.

La celebración, desarrollada en una tarde soleada y con buena temperatura, podía haber dejado como única noticia de relevancia la asistencia de un amplio número de fieles -tanto participando en la procesión como siguiéndola por donde pasó (especialmente en la Glorieta del Árbol Gordo y en el lateral del Parque de La Glorieta que da a la calle Santa Clara)- pese a que muchos mirobrigenses están de vacaciones o disfrutando del puente festivo.

Sin embargo, la misa y procesión que tuvieron lugar en la tarde del viernes dejaron unos cuantos titulares llamativos. Para empezar, la ausencia del Obispo Raúl Berzosa, que no pudo estar presente “por causas mayores” según se apuntó en la celebración en la Iglesia, que fue presidida por el sacerdote Prudencio Manchado con la compañía entre otros del párroco Celso Martín Santos.

En el capítulo de ausencias, también se puede apuntar que este año no ha habido un fraile que haya hecho predicaciones durante la novena como otros años; y además, hubo una exigua presencia de la Corporación Municipal, asistiendo únicamente los concejales del PP Marcos Iglesias, Ramón Sastre y Carolina Paniagua.

Otra de las circunstancias de relevancia de la tarde estuvo en quiénes portaron la imagen de la Virgen de la Peña. Ante la falta de personas disponibles en la Parroquia, se pidió colaboración a la Directiva de la Cofradía de Jesús Nazareno, que pudo reclutar a seis personas (hay muchas personas fuera) para llevar a la Virgen a hombros. Junto a estos miembros de la Cofradía, también la portaron familiares de la mayordoma de este año, Charo García.

Aunque tuvieron algunos problemas de estabilidad al inicio de la procesión, fueron avanzando con la Virgen desde las puertas de la Iglesia por las calles San Antón y Canal hasta llegar a la Avenida de España, donde se vivió una situación bastante rocambolesca. Resulta que justo al ir a comenzar la procesión, uno de los agentes de la Policía Local se dirigió al párroco, Celso Martín Santos, para decirle que la procesión a su paso por la Avenida de España debía ocupar un único carril, en este caso el derecho en sentido ascendente.

En teoría, el motivo de esta situación era que no se podía ocupar la vía en toda su anchura –como se ha hecho toda la vida- al no ser de titularidad local. Más allá del motivo, lo cierto es que la idea de llevar toda la procesión por un carril no pudo salir peor. Para empezar, en la salida de la calle Canal a la Avenida de España, costó mucho que las personas se fueran agrupando hacia el carril de la derecha, además de que un grupo de mujeres se ‘rebeló’, yendo por el lateral izquierdo de la vía.

La procesión más o menos siguió agrupada por el carril derecho, mientras que por el izquierdo apenas bajó una persona en bicicleta durante el tiempo que tardó en pasar por allí, unos breves minutos dentro de una tarde donde además la ciudad estaba ‘casi’ desértica (había poco movimiento de vehículos).

Evidentemente, el llevar la procesión por el carril derecho (puestos a cortar un carril lo más lógico hubiera sido el izquierdo teniendo en cuenta por donde seguía la procesión), hizo que luego hubiera que ‘volver a cruzar’ para meterse por el lateral izquierdo de la Glorieta del Árbol Gordo como toda la vida. Este cruce de carril se adelantó unos metros, ya que otro sacerdote que en principio estaba viéndola pasar, se metió para que se formasen dos filas como toda la vida.

La situación vivida en la Avenida de España provocó la indignación y el asombro de los fieles participantes por no poder desarrollar la procesión como toda la vida. Fuera ya de esa vía, en la Glorieta del Árbol Gordo llegó el momento de rezar la Salve, que en este caso no se cantó.

La comitiva continuó por la calle Santa Clara para tomar de nuevo la calle San Antón y llegar a las puertas de la Parroquia, donde se colocó la imagen de la Virgen sobre bancos para cantar la Salve y cerrar el acto, con unas palabras de Prudencio Manchado, quién dijo que “si estuviera nuestro Obispo diría: ¡Viva la Virgen de la Peña!”.