Jueves, 21 de septiembre de 2017

San Pablo: todo por la hostelería.

Ya he comentado la necesidad de peatonalizar la Calle de San Pablo, una vía urbana de nuestra vieja ciudad que tiene un atractivo indudable. Algo que proponen los Planes de Movilidad encargados por el Ayuntamiento hasta el momento, documentos técnicos elaborados por expertos que razonan la propuesta. Incluso lo sugiere de forma bastante explícita otro trabajo de esos pagados a una consultora externa y luego olvidado, como el Plan de Excelencia Turística. Conseguiríamos que de forma casi definitiva el tráfico de paso abandonara esa parte de la ciudad tan sensible, y tan importante para nuestra economía, como el barrio antiguo,

Por desgracia el PP gobernante en nuestro Ayuntamiento se ha hecho el ciego las décadas que los salmantinos les han concedido graciosamente ese poder. Pero hay algunas barreras que parecen no dispuestos a traspasar, como los requerimientos o necesidades de la hostelería. La llamada Feria de Día lo ha conseguido por fin, San Pablo será peatonal en parte (y por unos días claro) gracias a la necesidad acuciante que manifiestan los salmantinos de tomar un pincho en la mitad de la calle cuando llegan nuestras fiestas. Nunca he sido partidario que una ciudad llena a rebosar de establecimientos hosteleros, la única forma de conseguir sensación de fiesta sea aumentando transitoriamente esa gran cantidad de bares.  

Qué más da que se incumpla la normativa de accesibilidad temporalmente ocupando las aceras de un lado, las dos a la hora de abastecer las casetas, ya que durante su instalación no se cortó el tráfico en la calle, y ya sé que los peatones tenían como alternativa los vallados jardines de Colón pero no es lo mismo, o que se desvíen por un recorrido más lento y complicado las varias líneas de autobús urbano que por allí pasan (el semáforo de la calle del Rosario con el Paseo de Canalejas es muy lento). Lo importante es poder tomarse unos vinos en plena calle, obviando por unos días las normativas que lo prohíben.

Pero no todo tiene que ser negativo, a le mejor de esta se consigue que por fin se vea que la calle se puede peatonalizar sin que se muera nadie, como ya pasó en Azafranal, recuperando así una zona más para el paseo y para reforzar nuestro atractivo turístico. A pesar de lo incomoda que es actualmente esa calle, con el paso constante de coches (aunque siga sin comprender el motivo que les trae por aquí) y autobuses, muchos de los que nos visitan descubren que el mundo también existe fuera de la Rúa Mayor y que San Pablo tiene mucho que ofrecer. Y nosotros estamos muy lejos de generar fobias anti-turismo. Supongo que pensar lo mismo para la Calle Quintana, o la mencionada del Rosario, todavía es un sueño. 

Y como siempre hay alguien que cree que esto son ocurrencias sin la reflexión suficiente, la Gran Vía es la alternativa para el transporte público, con un semáforo que regule el paso alternativo en ambas sentidos de circulación bajo el puentecillo de Santo Domingo. Obviamente el Plan de Movilidad también recoge las fórmulas necesarias para garantizar a residentes y el abastecimiento de los numerosos negocios de la zona el acceso de los vehículos precisos, como ya ocurre en el resto de espacios peatonalizados. Ya saben, mientras comen y beben en el más que atractivo marco de la Plaza de Colón, reflexionen por un momento lo magnífica que sería la Calle de San Pablo vacía de coches y autobuses, aderezadas de algunos arbolitos y bancos (y alguna que otra terraza con dimensiones más razonables de lo habitual).