Jueves, 21 de septiembre de 2017

Fiestas y otros aconteceres

La presencia del Papa en Colombia es un notable estímulo para trabajar todos juntos en el camino de la deseada paz y convivencia.

Este artículo aparece justamente el día de la fiesta de la Virgen de la Vega, durante el viaje del Papa a Colombia, con la proximidad del huracán Irma y en medio de la vorágine de los acontecimientos de Cataluña.

No es fácil colocar unos junto a otros en la misma reflexión todos estos temas de actualidad. Pero son los acontecimientos de interés que recogen en estos días, de una manera o de otra, todos los medios de comunicación, y que reclaman la atención de los observadores de la realidad histórica que nos rodea.

De las fiestas poco es necesario decir: Novena, Ofrenda floral, Misa de fiesta, por un lado y, por otro, conciertos, charangas, ferias en la Aldehuela, casetas de feria, mercado medieval, circo, teatro, zarzuela y toros, por reducirnos a lo más llamativo y que está ante la vista de todos, casi aunque no quieran mirar. En ese sentido, no hay mucha diferencia con las programaciones de fiesta de los años precedentes.

Quizá no andamos muy holgados de creatividad, o nos atenemos a las rutinas ordinarias que permiten no salirse de los carriles habituales y no sobrepasar los cortos medios económicos de los que se dispone. Que la Virgen nos ayude a vivir las fiestas en franca convivencia y fraternidad, para disfrutar en estos días de los pequeños goces que se nos ofrezcan y de la máxima felicidad que nos sea posible.

El viaje del Papa Francisco a Colombia, con el mensaje dirigido a Venezuela a su paso en avión por aquel país, pidiendo oraciones y deseando que los venezolanos encuentren la salida a la situación que están viviendo siguiendo las pautas del diálogo, tiene como finalidad los objetivos que se recogen en el slogan del viaje: “Demos el primer paso”. Se trata de comenzar cada uno desde su propia posición para encontrar caminos de encuentro, de reconstrucción del país y de paz.

Se ha firmado el convenio de paz entre el gobierno y las FARC, pero ahora queda la tarea de sanar las heridas que quedan y de dar medios de futuro a aquéllos que se han visto afectados por la intervención de los poderes públicos o por la fuerza de las armas por parte de los revolucionarios en sus actuaciones de tantos años. Se trata de reconstruir la paz y la esperanza de futuro. La presencia del Papa en Colombia es un notable estímulo para trabajar todos juntos en el camino de la deseada paz y convivencia.

El huracán Irma se hace presente en el Caribe con sus graves consecuencias, con su potencia de grado cinco, especialmente para la República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y otras islas caribeñas, y también para el territorio de los Estados Unidos que, por otro lado, ha sufrido las terribles consecuencias del huracán Harvey, de grado cuatro, qua asoló el sur de Norteamérica en los pasados días.

Estos huracanes nos van abriendo los ojos sobre las consecuencias de los abusos que el mundo está llevando a cabo, donde nos comportamos como verdaderos depredadores de la naturaleza, que no perdona nuestras acciones desproporcionadas. Cabe recordar aquí el dicho del memorable Félix Rodríguez de la Fuente: “Dios perdona siempre, los hombres a veces, la naturaleza nunca”.

Y ¿qué decir de los acontecimientos que llegan a su culmen de locura en estos precisos días en Cataluña? Leyes de actuación excepcional de urgencia en el Parlamento, ley de convocatoria del referéndum y otras leyes para la desconexión de España y para la proclamación de la república catalana, etc., etc. ¿Hasta dónde llegará el despropósito en las relaciones entre catalanes y catalanes y entre catalanes y el resto de los españoles? Ojalá se recobre pronto la cordura y se pueda trabajar por la mejora real de la situación de los ciudadanos a partir del próximo día dos de octubre. Que construyamos juntos la fraternidad, la solidaridad y la paz entre todos los catalanes y entre todos los españoles. Volveremos.