Jueves, 23 de noviembre de 2017

Deseos para septiembre. Rajoy y los Mossos d´Esquadra

Septiembre se parece al mes de Enero porque ambos representan los comienzos de los nuevos propósitos; el primero coincide con los principios de curso y el segundo con el año nuevo. Las promesas que nos hacemos para cambiar nuestros hábitos, sólo serán viables si anteriormente hemos reflexionado sobre cuáles han sido los errores que nos han ganado la partida. Si tuviéramos que trasladar este esquema a la vida pública, también sería deseable que muchas personas, o colectivos, hicieran lo posible por no tropezar dos veces en la misma piedra.

  1. El Presidente Rajoy, a propósito de su última intervención en el Pleno de los Diputados sobre el caso Gürtel, palabra que se cuidó de repetir en todo momento, se enfrentó a Margarita Robles cuando ésta le dijo que había acudido de testigo en un juicio, acusándola de haber hecho ella lo mismo.  Aunque el Presidente sea un registrador de la propiedad, le vendría bien saber que Margarita Robles desmontó la trama del GAL y acudió como testigo siendo la Secretaria de Estado del Ministro del Interior, lo cual fue clave para esclarecer los hechos. Mientras que Rajoy tiene atrofiados los sentidos de la vista y el oído, de hecho ignoró lo que ocurrió en su sede de Génova cuando la Guardia Civil entró a requisar unos ordenadores que, lamentablemente y sin saber por quién, habían sido destruidos. La diferencia es que la Sra. Robles destapa un cruel asesinato, lo que le costó la enemistad de muchos socialistas, algo que estoy segura que no se ha olvidado, dada la ausencia de muchas de sus señorías del PSOE cuando aún ella estaba interviniendo, mientras que Rajoy se parece más al mago Harry Houdini, famoso por ser escapista, liberarse de sus ataduras y desaparecer del escenario ante la vista de todos. El buen propósito para el nuevo curso sería que las trampas y la mentira dejen de ser una estrategia parlamentaria. ¿Lo veremos, alguna vez?
  2. En agosto se nos paró el corazón. Nuestra querida Barcelona, como antes lo fuera Madrid, volvió a recordarnos el extraordinario azar de seguir vivos. Estuve siguiendo en las redes a los Mossos d¨Esquadra, a la Guardia Civil, a la Policía Nacional, a los Centros de Emergencia. Y todos, todos sin excepción, repetían los mismos mensajes: ocultar imágenes de las víctimas para que el terrorismo se quede sin la visibilidad de sus masacres. Los Cuerpos y Fuerzas de seguridad estaban unidos, pidiendo colaboración ciudadana, o sangre para los hospitales, o no utilizar el móvil para liberar las comunicaciones. Todos trabajaron más de 19 horas, el día del atentado y los siguientes. ¿No sería el momento de buscar una comisión de investigación –pero no política para evitar contaminaciones indeseables- formada sólo por expertos para saber qué se puede mejorar, en qué se ha fallado y por qué?  Porque de seguir con la contienda política, con pulsos entre los distintos mandos, ésta ganará la batalla y los terroristas habrán conseguido lo que más quieren: una enorme inseguridad para toda la ciudadanía.