Domingo, 19 de noviembre de 2017

“Lo único que pretenden es acabar con el Estado de Derecho”

El profesor de Derecho Penal de la Usal advierte que “no podemos consentir que este tipo de actos puedan constituir el germen de regímenes políticos totalitarios”
FOTO: ELUNIVERSO.COM

Barcelona, esa ciudad española, avanzada, moderna y cosmopolita, ha sufrido las consecuencias del terrorismo del Dáesh o Estado Islámico, quién ha reivindicado el atentado por atropellamiento masivo que ha tenido lugar en Las Ramblas la tarde del jueves. Al momento de cerrar este artículo habían fallecido 13 personas y el número de heridos se eleva a casi un centenar, de los cuales los hay en estado muy grave.

Es el primer atentado de estas características que se produce en suelo español desde que el Estado Islámico está imponiendo la ley de la fuerza y la tiranía mediante la alteración de la paz social y la subversión del ordenamiento constitucional que poseen los países europeos, que están sufriendo esta oleada de actos de barbarie. Los países de la Unión Europea, que son los que poseen los regímenes políticos democráticos más consolidados y las economías más prósperas y equilibradas del mundo, son el blanco favorito de estos desalmados porque lo único que pretenden es acabar con el Estado de Derecho e imponer un régimen medieval que dilapide los derechos, garantías y libertades individuales de los ciudadanos, que, recordemos, son fundamento y límite del ordenamiento jurídico.

La respuesta de las fuerzas de seguridad Autonómicas y del Estado ha sido adecuada y en pocas horas han detenido a dos presuntos sospechosos, además de impedir que otro pudiera huir cuando saltó un control policial a la salida de Barcelona y se originó un tiroteo que acabó con la vida de este presunto responsable. Además, la brillante operación de las fuerzas de seguridad ha evitado un segundo atentado en Cambrils, cuando otros 5 terroristas se disponían a realizar otro atropellamiento masivo. Estos 5 terroristas han sido abatidos por agentes de los Mossos d,Escuadra.

Por su parte, la respuesta de la ciudadanía y de las formaciones políticas ha sido ejemplar, demostrando que no hay ninguna fisura entre ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil e instituciones de gobierno; que condenan, sin paliativos, estos execrables actos. También se ha producido una adhesión inquebrantable de la Comunidad Internacional en la condena de los hechos. Esta adhesión es muy importante para acabar con cualquier forma de terrorismo respetando los principios y valores del Estado de Derecho, porque, entre otras cosas, lo que pretenden los terroristas es imponer el miedo a los ciudadanos y provocar que las instituciones del Estado reaccionen violentamente contra los infractores de la norma bajo los principios y valores no de una sociedad democrática sino de regímenes políticos autoritarios o totalitarios, para seguir rearmándose y justificar sus criminales actos.

No podemos consentir que este tipo de actos puedan constituir el germen de regímenes políticos totalitarios que conduzcan al exterminio de grupos nacionales, étnicos o religiosos  y a enfrentamientos bélicos entre países (no olvidemos que el auge del fascismo, nazismo y comunismo soviético fue la causa fundamental de la aparición de campos de concentración y de la Segunda Guerra Mundial). No podemos volver a caer en aquéllos errores. En consecuencia, la única manera de acabar con el terrorismo es actuar rigurosamente bajo el paraguas  del Estado de Derecho, de ese conjunto de normas necesarias para el funcionamiento de cualquier sociedad civilizada y que, tanto mandatarios como ciudadanos, tenemos el deber de respetar.

Ha sido una trágica jornada para Barcelona y España, como también lo han sido todos y cada uno de los atentados cometidos por el Dáesh (sólo por atropellamientos masivos ha habido 8 atentados en el último año) generando el pánico entre la población civil. Mantengámonos fuertes y unidos ante esta terrible adversidad porque estoy seguro que es la única forma de acabar con la barbarie terrorista. España ya lo ha demostrado en la respuesta al terrorismo de ETA y que, afortunadamente es historia gracias al esfuerzo colectivo y al Estado de Derecho.