Lunes, 23 de octubre de 2017

Más Titanes

Recientemente se ha realizado la III gala de Titanes, y parece que fue ayer cuando Luis Miguel se aventuró en este proyecto, nunca le han faltado la ilusión y las ganas de sacar este evento adelante. El apoyo de su gente, la energía y las muchas horas de trabajo han dado sus frutos, consiguiendo que una idea se hiciese realidad. Me siento dichoso y emocionado a la vez. Siempre hemos pensado que las familias que están pasando por momentos difíciles por enfermedades de sus hijos deben tener un día en el que sean protagonistas, salir de la rutina de la enfermedad; siempre es gratificante ver una sonrisa en sus caras y por qué no, alguna que otra lágrima de emoción. Estas familias han sido el pilar de esta gala.

La vida nos obliga a ser fuertes y, aunque nos resistamos, nos pone a prueba cada día, las cicatrices de vida que nos quedan son para recordarnos lo que vencimos o lo que tuvimos. Los sufrimientos y las alegrías pasan, a veces muy rápido, y otras no… pero todo pasa.

Hablando de otros titanes, este mes tuve la suerte de asistir a una conferencia que dio Roberto Canessa, uno de los supervivientes del accidente de avión que cayó en los Andes en 1972, todos lo conoceréis por la película que luego realizaron: “Viven”. Fue espectacular oír de su boca cómo trascurrió toda la aventura que se le vino encima. Una de las decisiones más duras y decisivas que tuvo que tomar para mantenerse vivo fue alimentarse con los cuerpos de los compañeros que habían muerto, él lo justifica como “tenía que sobrevivir”. Entre sus anécdotas cuenta cómo en una ocasión pensó que peor ya no podían estar, entonces una noche les arroyó un alud, y quedaron enterrados vivos. Su suerte fue que al quedarle los brazos fuera de la nieve, uno de sus compañeros pudo sacarlo y salvarlo. Fueron muchas las vivencias que contó, pero yo me quedo con su confianza y ganas de vivir ante las adversidades que se le presentaban.

Roberto Canessa aprendió que todos los que estamos aquí necesitamos mucho menos de lo que pedimos: “tenemos una cama donde dormir, un plato para comer, entonces ¿de qué te quejas? La vida te está dando mucho más de lo que necesitas, no esperes a que se te caiga el avión para darte cuenta de todo lo que tienes. Nadie se escapa, cada cual tiene su cordillera y la trepa como puede”. Y yo me quedo con esas palabras.   

La vida está llena de decisiones y no hay que esperar a la suerte, sino buscar las oportunidades que se nos brinden en cada momento. Lo importante es la actitud con la que afrentes los problemas. Con esfuerzo y dedicación no hay imposibles. Todos en cierta manera somos supervivientes, y habrá veces que nos tocará ser un poco más titanes.