Lunes, 23 de octubre de 2017

El dinero del fútbol empieza a dar miedo...

Neymar se marchó del Barcelona al París Saint Germain, pagando la cláusula de rescisión por 220 millones de euros. El presidente del Barcelona anunció cómo invertirá dicha cifra, comprará nuevos jugadores por decenas de millones de euros y alguna otra cantidad, sin precisar, para que el Club se “capitalice”. Por situarnos mejor, 220 millones de euros traducido a pesetas de las de antes, representan en torno a 36.600 millones. Una auténtica “burrada”.

       Jean-Michel Aulas, ferviente defensor del “Juego Limpio financiero” y presidente del Lyon, significa que el PSG fichó a Neymar gracias al dinero del gas y que desequilibrará las cuentas del club de la capital. Y reflexiona al respecto del “fair play” financiero, si no se cumple su papel en el plano europeo “será necesario que el Estado francés tome el relevo… que verifique y controle de donde viene la financiación”. Asegura Aulas que la operación Neymar costará al PSG más de 1.000 millones de euros en cinco años. “Frente a inversores como el Estado de Catar, que genera enormes ingresos ligados a la producción de gas, no podemos luchar”.

       Otras cuestiones de detalle señalan que el PSG tendrá un presupuesto cercano a los 700 millones de euros y como el club no generará ingresos a la altura de esos gastos, va a desequilibrar una economía que ya tenía problemas para organizarse. Por lo que señala “un peligroso sistema de desregulación económica en el que solo Catar y, como mucho, Emiratos, pueden actuar”. Por todo ello, la pregunta surge, “¿Es compatible con una vida de empresa y una economía equilibradas?”.  En resumen, podemos estar asistiendo a la creación de una burbuja de las que pueden estallar en el momento más inoportuno. “A corto plazo puede ser bueno para todo el mundo, pero puede crear una desregulación de la economía en general y del fútbol en particular”.  Sin duda, el estado de euforia actual en el que se ha implicado incluso el presidente de Francia da miedo en todas sus consecuencias colaterales…

       Salamanca,  9.agosto.2017