Jueves, 17 de agosto de 2017

Las nuevas tecnologías son ya una realidad

Las nuevas tecnologías son ya una realidad. Aunque como todo lo nuevo tengan muchas voces en contra, son uno de los mejores avances de nuestros días, otra cosa es el uso que después hagamos de ellas. Adaptarnos a ellas, como a todos los cambios importantes, exige tiempo, paciencia y esfuerzo. Existe la idea general de que solo los jóvenes se han familiarizado con ellas y las utilizan perfectamente poco menos que desde niños. “Para el próximo viaje meto un niño en la maleta”, decía, en la recepción de un hotel de Cracovia, una señora andaluza que había tenido que recurrir a un chavalín para que le pusiera la contraseña del wifi. ¡Menos mal que se trataba de una broma! Si se le ocurriera cargar con un jovencito para que la sacara de sus líos informáticos seguro que pondría sin problema las contraseñas del wifi de todos los hoteles, restaurantes y plazas principales, se llevaría fotografías de todo lo que desayunaba comía y cenaba, mandaría vídeos a su familia de todos los perros   que encontrara a su paso para que vieran que andaban a cuatro patas y oyeran lo bien que ladraban, se pasaría las  vacaciones whatsappeando con compañeros de trabajo, vecinos y amigos para darles cuenta de los chirimbolos de recuerdo que iba comprando por cuatro perras y media y a través de cualquier plataforma digital informaría al mundo entero de sus andanzas por el lugar de sus vacaciones, de la ausencia de su lugar de residencia y de su vuelta a casa con fecha y hora, pero si tuviera que gestionar con urgencia un pasaje de vuelta por Internet, en lugar de aterrizar en Málaga, aterrizaría en Toronto, porque los jóvenes, en general y en el mejor de los casos, han entendido que las nuevas tecnologías son para jugar a cazar mariposas de colores que no existen, piratear música, conseguir programas que no cuesten, descargar películas gratis y ligar, sobre todo ligar, que dicen ellos, intercambiarse fotos con desconocidos, videojuegos y mensajes que de forma anónima les permiten mentir, insultar y desinformar, pero ni se molestan en aprender a gestionar documentos, solicitudes y seguimiento de trámites oficiales.

     Total que, en cuanto las nuevas tecnologías dejen de ser una opción para ser una obligación, tendrán que enfrentarse a los mismos problemas que las personas mayores, porque tengamos la edad que tengamos, para todos va a ser difícil.

     Según la ministra Báñez el tránsito se está haciendo rápido y bien, pero como todo lo que dice esta señora, para que no nos pille de sorpresa, hay que entenderlo al revés. Pero esa es otra historia.