Jueves, 17 de agosto de 2017

Reforma laboral: fracaso de Rajoy

Mariano Rajoy, el hilarante político de “un plato es un plato, como un vaso es un vaso”, y “en España hay muchos, pero que muchos españoles”, se ha escabullido de momento de convertirse en “el capo di Génova”. Pero el lastre de corrupción en el PP le perseguirá aún durante varios años más, con los papeles de Bárcenas, la Púnica, la segunda parte de la trama “Gürtel”  y otros casos.

   

En realidad, este descalabro es de todo el equipo económico del Gobierno, desde De Guindos a Montoro pasando por el propio Mariano Rajoy. Sacan pecho con los datos “cocinados” de la bajada del paro y del crecimiento económico español. Pero solo se aprovecha, malamente, la bondad del ciclo económico expansivo, la favorable coyuntura mundial. La reforma laboral ha fracasado estrepitosamente. Tenemos grandes problemas en Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Y a pesar del “gran crecimiento”, la gente sigue en paro, con una altísima temporalidad en el empleo con un fiasco en las negociaciones de los convenios sindicales y con una precariedad salarial vejatoria. Algo no hace bien el gabinete económico pepero, por eso la UE le reclama más medidas para acabar con la lacra del paro y la insoportable desigualdad socio-económica en España.

Y mientras cacarean en el PP por lo bien que le ha ido este mes a Rajoy con las cifras del paro y con la recuperación de la economía, los titulares de muchos medios de comunicación se referían a la vergüenza que nos daban sus declaraciones ante el tribunal de la “Gürtel”. Pablo Iglesias decía que “hay que sacarlo del Gobierno” y  Pedro Sánchez reclamaba a Rajoy que dimitiera. 

Parece ser que hubo bastantes contradicciones –Rajoy fue muy poco creíble– en algunas de sus respuestas a los abogados y fiscales. Y que en algunas ocasiones se hizo el longui o mintió. Sobre todo en los SMS a Bárcenas que a todos le siguen pareciendo una pruebas más que evidente de complicidad y encubrimiento.

                       

Mariano Rajoy, el hilarante político de “un plato es un plato, como un vaso es un vaso”, y “en España hay muchos, pero que muchos españoles”, se ha escabullido de momento de convertirse en “el capo di Génova”. Pero el lastre de corrupción en el PP le perseguirá aún durante varios años más, con los papeles de Bárcenas, la Púnica, la segunda parte de la trama “Gürtel”  y otros casos.

Este registrador de la propiedad ajena, Mariano, dice no entender de economía, no saber nada de las cuentas del partido. Socarronamente y nada verosímil, Rajoy alardea de que no se ocupaba de la pasta. Pero luego farda de ello, de que ha subido ¿subido? las rentas, la economía familiar de los españoles. Bueno, solo las de unos cuantos porque hay otros millones más que no lo perciben

                     

Un presidente fatigado y con miedo a la reprobación e imputación, que ha demostrado tener poca ética política, al que la mayoría de parlamento español pide que dimita. Un Rajoy fofo, guasón, soberbio y jefe de una más que presunta banda criminal de corrupción –ocupado más de las “cosas” de Venezuela, de condenarla – no de otros países con dictadura y terrorismo–, y deja al lado el bienestar social de los españoles. Un presidente de Gobierno que sigue tan campante con toda una cohorte de ministros y altos cargos reprobados en el Congreso que, o están en la cárcel, o imputados. Un jefe del Ejecutivo que declaró con gran cinismo repartiendo mentiras y medias verdades a tutiplén. Vamos, que se ha pitorreado de los abogados, fiscales y jueces que le interrogaron, así como de los informadores que asistían a ese “sainete” pepero de la trama “Gürtel”. Y sobre todo, se ha reído de todos los españoles.

No son las grandes empresas ni el Gobierno quienes están sacando adelante a España. Son los abuelos, algunas exportaciones y la favorable coyuntura económica mundial. Pero fundamentalmente, los datos muestran que la paga de los pensionistas es cada vez más importante en la economía familiar, pero el papel clave de los abuelos va mucho más allá del dinero.

El empleo sube por el gran año –boom- turístico y el favorable panorama económico mundial. Los más eminentes economistas mundiales advierten a la UE y a Rajoy que la pretendida mejora de la economía española no es completa sino llega también a los salarios. Y preconizan un mal futuro para esos jóvenes atrapados por el paro, el empleo de baja cualificación con unos sueldos muy bajos.

                       

Una vecina de mediana edad me explicaba hace unos días que estaba “muy contenta” porque tenía contrato por horas para un mes (de sustitución) en el Hospital Clínico. Y el hijo de un familiar me contaba que tenía dos contratos de dos meses. Uno era de tres horas diarias para una pizzería, que trabajaba en realidad más de cuatro horas. Y luego, los fines de semana ayudaba en un pub cuatro horas –también “currando” más horas cobrando lo mismo. Y no les dijo lo que percibía uno y otra porque sería un agravio cruel. Y así podríamos seguir con la temporalidad y la precariedad que, a pesar de esa tan fabulosa estabilidad presupuestaria rajoniana, sigue siendo una losa en el mercado laboral. 

 Dice Rajoy estar harto de las exageraciones que lanza la oposición sectaria sobre el no bienestar de España. Siempre están dando la barrila, afirma; pero él sí que está continuamente exagerando con que hemos remontado y somos la mejor economía mundial. Eso sí que acaba por ser irrelevante, y además es falso. Ni el 5% de los españoles percibe esta bonanza en la economía real en sus bolsillos. Rajoy tiene una credibilidad muy escasa en la ciudadanía cuando se refiere a la mejoría de la evolución económica familiar respecto hace un año o dos.