Lunes, 21 de agosto de 2017

Las reglas del juego II

Sí, debemos cambiar las reglas del juego del sistema actual, y para ello un valor importante es la coherencia, una coherencia que brilla por su ausencia entre las palabras y los hechos de nuestros gobernantes.

A principios de este mes en Roma, nuestro Ministro de Exteriores abogaba por una asociación a largo plazo entre la Unión Europea y el continente africado basada en la cooperación al desarrollo, con el objetivo de generar oportunidades en los países de origen de los inmigrantes ¿Pero acaso estas palabras son coherentes con el hecho de que el gobierno del Partido Popular haya recortado los fondos destinados a tal fin en un 70% en los últimos 5 años?

El objetivo de Cooperación al Desarrollo es ofrecer oportunidades, no es regalar nada, no es poner remiendos ni parches, no es actuar buscando el interés propio, es ofrecer oportunidades de construir una vida digna a aquellos que por sus propios medios no pueden disponer de ellas. Pero las políticas en Cooperación del Gobierno Español - también las de muchas Autonomías y Entes Locales - son erráticas, reduccionistas, sectarias e interesadas. Y es que el trasfondo de las palabras del Señor Ministro está bien claro, hay más interés en la seguridad que en la solidaridad. Es decir, tenemos que hacerlo no por razones humanitarias, ni por justicia social, debemos hacerlo para estar más seguros.

Dejemos por un momento la arena política y veamos que sucede en otro sector básico como es la educación. La meta principal de la educación es crear hombres que sean capaces de hacer cosas nuevas no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores y descubridores. La segunda meta de la educación es la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. Hombre yo creo que un psicólogo y biólogo suizo como Jean Piaget, recocido mundialmente por sus aportaciones al estudio de la infancia, sabe de qué hablaba.

De los 650 millones de niños que hay en el mundo en edad de cursar educación primaria, 250 millones no han aprendido ni a leer, ni a escribir ni a calcular. Más de 59 millones de niños y niñas no pueden ir al colegio a causa de la pobreza, la discriminación o las guerras. Son datos que podemos leer en las páginas de la ONG Entreculturas. Saber leer y escribir es sólo un primer paso fundamental ya que incrementa de forma exponencial las oportunidades de mejorar nuestras vidas. No saber hacerlo suponen no poder entender las indicaciones para el uso de un medicamento, no saber utilizar bien un fertilizante, no tener capacidad para conocer leyes que nos reconocen derechos. Nos impide redactar una reclamación, incluso dificulta la movilidad por una ciudad al no poder comprender los carteles indicadores o los nombres de la calles. Es un primer paso pero sin el cual nuestras posibilidades se reducen de forma dramática.

También en lo que se trata de educación debemos cambiar las reglas del juego. Porque la educación influye de manera decisiva en el avance y progreso de las personas, y las sociedades. Unas sociedades educada alcanzan mejores niveles de bienestar social y de crecimiento económico; reducen las desigualdades; permite a sus ciudadanos acceder a mejores empleos, mejores salarios; impulsa la investigación y la ciencia, robustece sus sistemas democráticos y fortalece el Estado de Derecho. La educación nunca es un gasto siempre es una rentable inversión a futuro.

La Cooperación para el Desarrollo debe realizar este tipo de inversión. Primero haciendo posible la alfabetización de todos construyendo escuelas, pero también apoyando económicamente a los gobiernos de los países que lo necesiten y supervisando que los fondos se destine a las necesidades reales de sus poblaciones, sin paternalismos y con responsabilidad compartida, siempre con el fin de incrementar las oportunidades de los ciudadanos. De esta forma la educación será eficaz.

El proceso educativo no termina nunca, pero la Cooperación debe ser capaz de colaborar en la colocación de los cimientos necesario para su despegue y acompañar en el camino, porque “La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en médico, el hijo de un minero puede llegar a ser jefe de la mina o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una nación” Palabras de Nelson Mandela.