Lunes, 23 de octubre de 2017

Refranes y sentencias medievales (I)

Sostiene Ernesto que refranes y sentencias populares van quedando en desuso, disminuyen de generación en generación y están llegando a ser prácticamente incomprensibles para la juventud. En  los últimos tiempos estas expresiones están desapareciendo a millares apuntillados por voces como “flipas”. “flow”, stalker”. “mazo”, “pillar”, “tocho”, “creepy”, “guai”, “mola”, “keli”, “petar”, “pirarse”, “chachi”, etc., por lo que quiere romper una lanza a favor de dichos y proverbios de otros tiempos que reflejaban la sabiduría popular y de esta forma contribuir con un granito de arena a que no se pierdan:

“Dando gracias por agravios negocian los hombres sabios. A las putas y a los ladrones, nunca les faltan devociones. A pan de quince días, hambre de tres semanas. Abájense (abajo) los adarves y álcense (arriba) los muladares. Rogábamos a Dios por santos, más no por tantos. De aquellos polvos venían estos lodos. Tantas veces va el cántaro a la fuente que deja el asa o la frente. Prenda que come, nadie la tome. A buen entendedor… A salvo está el que repica. A quien dices el secreto, das tu libertad. La ignorancia es la madre del sosiego. Más vale un toma que dos te daré. A Dios rezando y con el mazo dando. ¡No somos nadie! A los hombres se les ata por la palabra. A quien no habla, no le oye Dios. El asno de muchos se lo comen los lobos. Más vale perder lo servido, que la vida por cobrarlo. Por las vísperas se sacan los santos. Quien come la vaca del rey a cien años paga los huesos.  A pan duro, diente agudo. Dios aprieta pero no ahoga. En cada tierra, su uso. El dinero nunca se goza hasta que se gasta. La primavera, cante o llore, no viene nunca sin flores. Los grandes males mandan al olvido a los pequeños. La sangre es más espesa que el agua. El uso hace al maestro. La fortuna de los hombres se forja en las oportunidades. Que por el milagro se alaba al santo. De los buenos días se hacen los malos años. No hay enemigo pequeño. Una golondrina no hace verano. Hágase el milagro y hágalo el diablo. Di tu razón… No se puede repicar y andar en la procesión. Paz y paciencia, y muerte con penitencia.”