Viernes, 23 de febrero de 2018

¿Acordándose ahora de nuestro patrimonio no monumental?.

Una imagen con 12 años de los restos aparecidos en las antiguas Pistas del Botánico. Compararla con las recientes de la Asociacion en Defensa del Patrimonio demuestran el abandono y destrucción de este espacio.

Alguna vez he mencionado el “Plan de Excelencia Turística de Salamanca”, documento elaborado allá por el año 2000, del que no hemos sabido mucho estos años. Ni siquiera han sido capaces de crear un Centro de Recepción de Turistas, idea que recoge, o, por decir algo más, ni mucho menos la apuesta para dar mayor relevancia a la Calle de San Pablo donde se apunta claramente (sin mencionarlo eso sí) a la peatonalización; en realidad, aunque para alivio de los oídos de los vecinos, desde el punto de vista paisajístico la sustitución de los adoquines por asfalto es un retroceso.

Una imagen ya del pasado, el desaparecido “Bosque de olmos” de Ibarrola (y otros más).

Después de ese documento se elaboró un llamado “Plan de Gestión de la Ciudad Vieja de Salamanca”, de mucha mayor importancia, que tampoco es que precisamente parezca que le interesa mucho al Ayuntamiento. Allí se desarrollan ideas interesantes, sobre todo recuperando el concepto del paisaje cultural y urbanístico, más allá de los monumentos individuales. Y luego está el Plan Especial de Protección de nuestra ciudad vieja, ligado al Plan General, que es la verdadera normativa urbanística para actuar en esa parte tan sensible, que tampoco es que haya levantado pasiones en nuestros “populares” gobernantes, cuando debería existir desde hace no menos de 7 años.

Futuro Centro de Interpretación de las Murallas, cunado se derribó el edificio que  tapaba los restos de las murallas, com vuelve a ocurrir en la actualidad.

Menciono todo esto dado que últimamente, como funcionando a impulsos, se vuelve a poner en valor pequeños espacios que completan nuestra historia. El Pozo de la Nieve, o lo que se anunció hace poco sobre un Centro de Interpretación de la Muralla, son buenos ejemplos. Claro que su gestión posterior es más que discutible. Ahí tenemos al Cerro de San Vicente, de difícil visita y básicamente posible si eres salmantino, o la amarga destrucción por incuria de los restos en las antiguas pistas del Botánico. Claro que mejor no menciono que el Cerro de San Vicente es un proyecto más amplio pero paralizado, y por tanto inconcluso, desde hace años. O que la sección de Arqueología de nuestro Museo Provincial básicamente está escondida en su almacén. O los desmanes permitidos en la Cueva de Salamanca (que además hablan muy bien del respeto que muchos ciudadanos le tienen a su propio patrimonio). O lo ocurrido con la Casa de la Avenida de Italia…

Una imagen que sí ha cambiado, los árboles en la Cuesta de Carvajal están en peligro de extinción.

El Patrimonio para la ciudad de Salamanca es un recurso económico capital, y por desgracia estamos lejos de los problemas de congestión turística de otros lugares de España. Todo lo que hagamos para defenderlo, recuperarlo y potenciarlo, respetuosamente eso sí, no es más que una inversión pensando en nuestro futuro. Pero además hay que ser capaces de hacerlo accesible, dotarlo de medios y personal para que pueda ser conocido y admirado. Y desde luego teniendo que recoger un lunes temprano una limitada invitación para poder visitarlo al siguiente fin de semana, y solo unos pocos meses al año, no parece la mejor manera.

Imagen de hace unos años del solar del Patio Chico. Demasiados años viendo esto.

La idea de crear pequeños centros de interpretación de nuestra historia, o nuestra leyenda y fantasía (como la Celestina) recuperando así espacios como el “histórico” solar del Patio Chico, creo que merece la pena estudiarlo. No me parece que el lugar más adecuado para intentar explicar la historia y evolución de nuestra Plaza Mayor o el románico en la ciudad sea la entrada románica de la Iglesia de San Martín, seguro que hay lugares mejor para hacerlo sólo si pensamos (y planificamos) un poco.

La “abandonada” plaza de Carvajal, a pesar de los años la imagen sigue vigente.

Todavía hay mucho por hacer para aumentar la oferta turística de la ciudad, y nuestro conocimiento de la misma. Todas esas actuaciones que se les van ocurriendo ahora, debería formar parte de la planificación de la ciudad, antes mencionada. Y con presupuestos programados según nuestras posibilidades, para ponerlos en valor, y dotarlos sin complejos de los medios que permitan su fácil visita y comprensión. Lo necesitamos con urgencia si queremos huir de la continua improvisación, y a la vista de cómo evoluciona nuestra ciudad parece que es de lo poco que nos queda si queremos sobrevivir. Y estas cosas hace años que gente más sabia que un servidor lo vienen planteando. Como la Asociación de Vecinos del Barrio Antiguo, algo que no deberían abandonar para dispersarse en sorprendentes denuncias de cosas que parecen muy lejanas de su ámbito de actuación y que no tengo muy claro qué nos aportan.