Lunes, 21 de agosto de 2017

No confíes en los correos electrónicos que recibes: estafas por internet

En el mundo digital perviven los fraudes y engaños de toda la vida, aunque presentados en un envoltorio diferente. Es a través del correo electrónico como recibimos ofertas de empleo falsas, supuestos mensajes de nuestro banco o referentes a compras que no hemos realizado, y otros intentos de estafa.
Estafas en Internet vía correo electrónico, en Salamanca RTV Al Dïa

En este caso, más que hablar de otras amenazas como virus y troyanos, nos centraremos en engaños de tipo fundamentalmente económico.

Tipos de falsos correos electrónicos

Entre la panoplia de posibles engaños, podemos destacar los siguientes:

  • Noticia imaginaria (hoax)
  • Falsos mensajes del banco
  • Inversiones supuestamente muy rentables, intermediación, herencias…
  • Compras que no hemos efectuado
  • Presuntas infecciones de virus
  • Solicitud de renovación de nuestras redes sociales
  • Ofertas de empleo inexistentes
  • Supuesta caducidad del dominio

En muchos de estos casos, el remitente se hace pasar por otra persona, empresa u organismo público, para que confiemos, y conseguir que hagamos lo que nos pide. Es lo que se denomina “suplantación de personalidad”.

El algunos casos, es sencillo darse cuenta de que es un engaño, pero en otros nos puede causar dudas o incluso creemos firmemente su autenticidad.

Como normal general, si el mensaje viene escrito en inglés, o en una mala traducción al español, lo más probable es que sea falso. También debes desconfiar de mensajes de empresas con las que no tienes relación; por ejemplo, si no has comprado nada en Amazon, no abras un mensaje suyo.

Hoax

Es una noticia falsa, que, en principio, no trata de estafarnos, sino sólo engañarnos, ya sea para desacreditar a un político, empresa o equipo deportivo rival, o en ocasiones como simple tomadura de pelo por diversión.

Mensajes del banco

Están entre los mensajes más peligrosos, puesto que intentan que les revelemos nuestras claves de acceso a nuestra banca online, haciéndose pasar por nuestra entidad financiera. Suelen tener la excusa de una presunta actualización de datos del banco, o de una verificación de seguridad, para pedirnos que entremos en la web que nos indican en un enlace, o directamente que tecleemos nuestros datos de contacto y las claves operativas.

En el caso de ofrecernos un enlace donde supuestamente se realizará la siempre urgente verificación o actualización, se nos dirigirá a una página web falsa que copia el aspecto de la real (fishing), pero que está en poder de los estafadores. En ella, tendremos que teclear nuestro NIF o nombre de usuario y la contraseña, y te dirán que todo ha quedado resuelto para que no desconfíes.

Así ellos consiguen tus datos de acceso, con los que podrán suplantar tu personalidad y realizar operaciones en tu nombre, como compras de objetos valiosos a tu cargo, o transferencias de tu dinero a sus cuentas temporales en países remotos, donde perderás tu capital sin dejar rastro.

Ante la más mínima duda, siempre puedes ponerte en contacto con tu sucursal, donde te asesorarán, pero recuerda que tu banco nunca te pedirá por correo electrónico tus datos de acceso (usuario y claves).

Fabulosas inversiones, oportunidades de negocio y herencias

Otro de los mecanismos de fraude habituales es anunciarte que eres el beneficiario de una extraña herencia, o que te ofrecen formar parte de un gran negocio con una mínima inversión, o que podrás ganar un sueldo moviendo dinero mediante transferencias internacionales.

En este caso, puede darse una estafa de las más clásicas, aunque convenientemente modernizada con el uso de internet, al pedirte que hagas una transferencia o pago (quizá por PayPal u otros medios menos convencionales), necesario para conseguir los fabulosos ingresos que disfrutarás. Ya sea el supuesto pago a un abogado que se encarga de los trámites, o la inversión inicial, o cualquier otra excusa, no volverás a ver tu dinero, y no tendrás dónde recurrir.

Peor aún es que te pidan que recibas dinero en tu cuenta corriente y los transfieras a otra (generalmente de otro país), quedándote con una parte como comisión. Esas transferencias de dinero donde apareces como beneficiario te harán cómplice de una red internacional de blanqueo de capitales, lo que constituye un grave delito y puedes terminar en la cárcel, ya que incluso te has lucrado con dichas operaciones.

Como se decía hace tiempo, “nadie da duros a 4 pesetas”, y la prudencia aconseja no fiarse de alguien que no conoces en absoluto y que te ofrece grandes beneficios sin esfuerzo.

Más en el próximo artículo

Para no alargar demasiado el artículo de hoy, dejamos para el siguiente los otros tipos de fraudes que nos quedan. ¡No te los pierdas!.

Fernando Sánchez Gómez
Diseño Web Global

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