Martes, 25 de julio de 2017

Pérez Alencart y el amor espiritualizado

El reconocido poeta brasileño Álvaro Alves de Faria escribe sobre la “poesía encantatoria” albergada en el libro publicado por la Diputación de Salamanca

Jacqueline y Alfredo Pérez Alencart (2007)

Los poemas de Alfredo Pérez Alencart, poeta peruano-español que vive en Salamanca,  siempre guardan una sorpresa para sus lectores. Sorpresa poética de hallazgos que la poesía permite solamente a poetas que saben de ese oficio de escribir. Es el caso de ‘Una sola carne’, antología de poemas amorosos escritos entre 1996 y 2016, ilustrados de forma delicada por el pintor Miguel Elías, ilustraciones de calidad poética acompañando la atmósfera del libro. Los poemas fueron seleccionados por la ensayista Carmen Bulzan. Tras el inicio del volumen, Carmen Bulzan dice, con absoluta razón, que quedó sorprendida al leer los poemas de amor de Alfredo Pérez Alencart. Destaca  su sorpresa al descubrir el enfoque especial de los poemas que tratan del amor carnal y espiritualizado, el espíritu y la materia, lo sacro y lo profano.

La verdad es la siguiente: ‘Una sola carne’ es un largo canto de amor dedicado a la mujer amada y al propio amor y, para escribir estos poemas, el poeta se despojó de sí mismo, de lo que es mundano, y se dejó llevar por la poesía de una grandeza que solo los poetas conscientes de la vida conocen. El poeta habla de la mujer amada, cuyo cuerpo él revela virgen. La mujer amada que lo convoca para confidencias tranquilas, como las aguas que en ella se guardan, como el mundo por descubrirse para que el amor pueda ser vivido con los secretos y misterios del espíritu.

Un amor en forma de poema que ofrece una orquídea que nació en otro tiempo. Como la flor que se ofrece a una princesa, imagen que revela el esmero para el propio a ser vivido con intensidad, sin olvidar de la existencia del alma que no se deja mezclar al mundo. Un poema donde Alfredo cita a Eva, dice que ella es la fuerza del mundo, mujer que espera la noche para ofrecer luz al hombre que la ampara. Los poemas de este hermoso libro se fundamentan en medir y sentir los matices del espíritu y del cuerpo, como un trayecto a recorrerse con pasos medidos para no herir el propio camino del sentimiento.

Alfredo Pérez Alencart es un poeta que sabe que la ternura todavía existe y, existiendo, tiene que ser probada por el hombre y por la mujer en el acto de la intimidad del cuerpo y del espíritu, para que esa amalgama sea perfecta. Y esa ternura puede ser sentida en el poema “Pajarito del Amor”, en el cual el poeta se despoja de sí mismo para sentir mejor ese universo, que puede ser la tónica poética de este libro. Vean:

PAJARITO DEL AMOR

Baila, pajarito del amor,

entrégate a la ternura

bajo el palpitar de las estrellas

y de la ramazón que perfuma

el aire de esta noche

iluminada.

 

Deja, pajarito, que tus poros

destilen el sudor

que desagota.

 

La palabra ‘amor’ puede calcarse

con papel carbónico,

pero nunca es igual

que sentirlo.

 

Baila acinturado, pajarito,

con toda tu plenitud

posible.

El poeta resalta, siempre, que el hombre resiste porque se hace fuerte por el amor, ese amor que hace el descubrimiento de todas las cosas y del mundo que cada uno guarda dentro de sí. Los corazones engalanados para un recital que hará clarear la noche en ritmos suaves, como, finalmente, quiere el amor que se desvele en los gestos y en las palabras. Por eso confiesa:

Así estoy entre tu carne.

Así estoy entre tu espíritu.

Un canto poético al amor y también a la mujer que recibe al hombre amado con el despojamiento que se prolonga a todas las cosas, en una transformación que trasciende el acto de ese encuentro que es sublimado. La antología ‘Una sola carne’ concluye con pensamientos poéticos donde el poeta da flujo a una poesía de amor diferente, porque no tiene apelaciones a la vulgaridad vigente en el mundo, ni cede a las facilidades, construyendo su altar para el amor, para que ese amor viva siempre, intensifique su permanencia y confiese a sí mismo las palabras entrañadas en el ser.

El poeta habla también del sentimiento de la pasión, de los susurros, del vino, de los ingredientes que pueden envolver el alma. La palabra sexo es tratada con naturalidad, sin zafiedad alguna; más bien lo contrario. La palabra puede ser enaltecida, sí, porque en este caso se habla, antes que nada, del amor entre dos seres que saben de la existencia del espíritu. De esta forma, el poeta tiene razón al decir que el amor es algo que se sustenta con independencia del sexo.

El poema final de este bello libro afirma que la mujer de un poeta no tiene sosiego, sabe de fábulas que nunca terminan. Este es un nuevo libro del poeta de Salamanca, Alfredo Pérez Alencart, que tiene la vida como su fuente de palabras y de poesía, respetando las palabras de cada verso. Una poesía encantatoria.

Álvaro Alves de Faria (São Paulo, Julio de 2017)

Traducción de José da Costa

Álvaro Alves de Faria