Sábado, 18 de noviembre de 2017

Flavia. Galería y café

Descubrí, aunque inconsciente e insensiblemente,

que el placer de observar y razonar era mucho mayor

que el que reside en la destreza y el deporte.

C. Darwin

En el poema «Catedral del Corazón», Alfredo Pérez Alencart (2014) describe una morada de su interioridad, donde se consuman fértiles bodas de misterio:

El templo es una hermosa construcción | que identifica a la ciudad, una luciérnaga de piedra | cuando más oscura se hace la noche en Castilla. | [...] Ahora ya no es la arquitectura la que me alimenta, | sino la fe que no se extasía ante la riqueza. | [...] ¡Estoy temblando y conmigo el Viento | que sabe vivificar la catedral de mi corazón! (pág. 31).

La tarde de ayer, dando un paseo por el centro histórico de la noble capital del estado de Veracruz, Xalapa, camino a Flavia (fb: Flavia galería, tw: @flaviagaleria), familia de la Ciudad de México, mi madre y yo no pudimos dejar de aludir a los versos del célebre poeta peruano-español, cuando vimos en lo alto de la calle Luis J. Jiménez (núm. 42) el destino de nuestros pasos.

 

 

Una nueva luciérnaga había descendido, para detener su vuelo y posarse sobre la piedra de la Ciudad de las Flores. En el día a día no abundan (¡lamentablemente!) sucesos como este. La mirada del ser humano parece llevar un tiempo en el olvido de obras encaminadas a la sensibilización y el refinamiento del espíritu. Son otros acontecimientos los que acaparan la atención con sus tumultos, no los que resultan de un trabajo sofisticado, paciente y comprometido. Hacía poco tiempo, un amigo me había hablado de la galería y no podía dejar más tiempo sin ir a conocerla. A la mañana siguiente, mis acompañantes y yo nos dirigimos de nuevo a ella.

El conjunto arquitectónico luce una estética resaltada. En su seno, alberga un espacio para la exposición artística y la impartición de talleres de educación continua. El diseño favorece una pluralidad de perspectivas en torno a las piezas. La creación de volúmenes dota de aire y superficies para moverse. Las instalaciones ofrecen una posibilidad de curaduría que recorre un arco de cuadros colgados a las paredes, pasando por obras en una primera planta sobre suelo de acrílico, hasta exhibiciones colgando de hilos de lo alto de un techo por donde entra la luz. La experiencia de su recorrido constituye una parte de su oferta.

 

Exposición: Improntas y Transparencias. Perla Krauze.

Curaduría, Graciela Kartofel.

Inauguración: 19 de julio de 2017, 18-21 h.

 

En la primera planta, una cafetería ofrece un servicio fuera de lo común. El lema de Capej (fb: Capej, Café de especialidad) sintetiza el producto en venta: «No somos una cafetería convencional, somos una barra de café de especialidad». La gama de bebidas se pone de realce por la definición y el gusto de las notas del sabor.

 

 

 

 

El nombre, Flavia, en palabras del maestro Manuel Velázquez, constituye un eco de una casona antigua ubicada en la misma calle. La galería refleja y favorece un encuentro con el otro por medio del arte contemporáneo.

 

 

 

 

El poema «Catedral del Corazón», de Pérez Alencart, exalta el encuentro con el ser amado. Mientras mi familia y yo degustábamos el café descubríamos con asombro vínculos entre la experiencia literaria, arquitectónica, escultórica y degustativa. Resulta en verdad grato conocer proyectos de inspiración alta. Son puertas a una realidad paralela, ubicada en un territorio con más luz y aire. Los campos de la creación aún tienen mucho por mostrarle al mundo. Flavia favorecerá que estas realidades colmen los sueños de Xalapa y el mundo. Enhorabuena a José Antonio Flores Fulladosa, Rafael Pardo, Alejandro Jiménez y Manuel Velázquez.

Flavia

 

 

Fotografías: cortesía de Flavia, excepto la de los dos cafés (foto del autor de la columna).

Libro de Alfredo Pérez Alencart (2014): Hasta que Él vuelva. Chile: Hebel, Bajo cuerda, Poesía.

Versión en línea: https://goo.gl/BNtRmH.

@torres_rechy