Miércoles, 26 de julio de 2017

Y la misión sigue en Castilla y León

Otra manera de sentirse y de ser misioneros en nuestras necesitadas tierras castellanoleonesas

Grupo de asistentes a la jornada misionera

La semana pasada hablábamos de la dimensión misionera de la familia, tema que había tratado la Semana Española de Misionología, celebrada en Burgos. Burgos siempre ha tenido en punta el tema de la misión y las misiones, soportado fundamentalmente por las Semanas Españolas de Misionología y por los Simposios de Misionología, que tienen como su base de operaciones la Facultad de Teología del Norte de España en su sede de Burgos.

El mensaje misionológico ha estado promovido y soportado por el Instituto de Misionología y Animación Misionera. En los comienzos, la puesta en marcha de estas iniciativas estuvo en el seno y con la colaboración de los miembros del Instituto Español de Misiones Extranjeras, un instituto para los sacerdotes seculares españoles que pretenden salir a sembrar la primera evangelización en países no cristianos y que, por tanto, necesitan el primer anuncio de la acción salvadora de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre.

Después de ese acontecimiento misionológico, han tenido lugar en Salamanca otros dos acontecimientos de alcance misionero: uno ha sido la Jornada de los Misioneros Diocesanos de Salamanca y Ciudad Rodrigo; el otro ha sido el encuentro pastoral de obispos y vicarios de la región de Castilla y León, que esta vez ha tenido lugar en la diócesis de Salamanca, ya que cada año se reúnen en una diócesis distinta.

La Jornada de los Misioneros Diocesanos, que nació en Madrid y fue pronto acogida también en varias diócesis españolas, se comenzó a celebrar en Salamanca hace muchos años, y pretendía hacer un homenaje a los misioneros nacidos en nuestra ciudad y en los pueblos de nuestra diócesis, y a sus familias, que tanta parte tienen en la tarea de nuestros misioneros y que, con tanta generosidad, participan en ella.

Hay que tener en cuenta que en Salamanca están encuadradas la diócesis de Salamanca y la de Ciudad Rodrigo, y parte de la de Plasencia, que básicamente se extiende por las provincias de Cáceres y Badajoz. Por esta razón, las diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo han juzgado muy oportuno celebrar juntos esta jornada en honor y reconocimiento de sus misioneros.

Cuando se comenzó la celebración en Salamanca, contábamos con más de trescientos misioneros registrados. Actualmente con dificultad si llegamos a doscientos. Además, son bastante mayores y tienen dificultades para llevar adelante sus trabajos, y también para viajar a España y, desde luego, para asistir a nuestras hermosas celebraciones en su honor.

Varios años hemos llevado nuestras celebraciones a distintos pueblos y diferentes arciprestazgos. Este año nos parecía mejor hacer la celebración en la misma ciudad de Salamanca. Pretendíamos llevarla a nuestra catedral, y tener alguna referencia a la Virgen de Fátima, cuyo primer centenario de las apariciones estamos celebrando.

Es por eso por lo que comenzamos nuestra jornada con una visita guiada a las dos catedrales, sede de la única cátedra de nuestro obispo. Así nos lo hizo ver nuestro guía experto y técnico en estos temas Don Mariano, que logró captar nuestro interés y consiguió nuestra plena satisfacción.

A continuación, fue la Virgen de Fátima la que centró nuestra atención y recibió nuestra ofrenda de consagración y el saludo de nuestros cantos. Esta sencilla ceremonia tuvo lugar ante el altar de esta sagrada imagen, que se encuentra en la capilla del Rosario de la Iglesia de San Esteban, de los padres dominicos. Aquí se nos unieron los dos obispos, el de Salamanca y el de Ciudad Rodrigo, que nos acompañarían luego en el resto de la jornada.

La Eucaristía de acción de gracias por nuestros misioneros, tuvo lugar luego en la capilla mayor de la Casa de la Iglesia, en el edificio Calatrava. Fue presidida por el obispo de Salamanca, y concelebraron con él el obispo de Ciudad Rodrigo, que pronunció la homilía, varios sacerdotes actualmente en misión o que lo estuvieron en otro tiempo, el delegado diocesano de misiones de Ciudad Rodrigo y el delegado de misiones de Salamanca.

A la comida de fraternidad, siguió una serie de testimonios de los misioneros presentes, que nos contaron sencillamente y nos cautivaron con el relato de sus tareas misioneras en Brasil, Cuba, Mozambique o Zimbabue, donde apenas comienza sus labores el joven sacerdote salmantino Leonildo Ramos, nuestro querido Leo.

Una jornada que anima a los cristianos de Salamanca y Ciudad Rodrigo a sentirse y comprometerse como misioneros, en el apoyo a sus familiares, amigos o condiocesanos; y ojalá animen también a otros misioneros jóvenes a enriquecer las filas de los comprometidos con la misión en los países del tercer mundo o en las iglesias jóvenes y necesitadas.

La presencia de nuestros obispos y sus vicarios en Salamanca no ha tenido un relieve visible tan notable. Pero con ellos a la cabeza, la misión de nuestras diócesis, aquí entre nosotros, sigue ofreciendo medios de mejora personal y de esperanza social para los miembros de nuestras iglesias y los ciudadanos tan necesitados de apoyo humano y espiritual en nuestras diócesis. Lo que traían entre manos no era más que una jornada de convivencia vacacional y de fraternidad distendida. Aunque lógicamente rezaron juntos y hablaron de sus preocupaciones comunes, tuvieron tiempo también para visitar y conocer nuestras destacables parroquias de Macotera, Santiago de la Puebla y Peñarandilla. Otra manera de sentirse y de ser misioneros en nuestras, en tantos aspectos, necesitadas tierras castellanoleonesas.