Sábado, 18 de noviembre de 2017

La vida escindida: Tiempo de sufrimiento y tiempo de locura

El mismo día dos noticias que resultan increíbles: una “miss” y su amiga muere en un accidente, mientras conducen un BMW borrachas, bailando y cantando (en Ucrania);  y una joven muere al tirarse a una piscina desde un balcón, borracha (en Mallorca). No sigo para no parecerme a los telediarios de nuestros díasahora, que son como, los mayores me entienden, el periódicoEl Caso”.

Noticas que se repiten una y otra vez. ¿Podemos entenderlo?, yo no, desde luego. La atracción por el botellón y la asociación ocio-alcohol no la entiendo. He hecho esfuerzos y no lo consigo. Incluso estuve en uno con mis alumnos (En la Plaza de Cáceres) y, más allá de las bromas y lo cariñosos que fueron, no entendí nada.

Pero esta es mi reflexión por si evoca otros pensamientos mejores.

Hemos alargado la adolescencia, en nuestra cultura, y tenemos una generación de adolescentes y jóvenes que reciben casi todo, pero:

·         No tienen participación verdadera en la familia (“salvo quejarse de lo que falta en el frigorífico”, me decía una madre), ni en la escuela, ni en la universidad, ni en la sociedad. Solo les presionamos para que saquen buenas notas y si lo consiguen y  no tienen problemas de conducta significativos, “miel sobre hojuelas”. No tienen responsabilidad, ni sitio en esta sociedad. Este es el tiempo que denomino de “sufrimiento”, agrandado por la falta de perspectiva laboral. Hijos de la abundancia que “dependen” en todo de los demás.

(b)   Pero han conquistado el tiempo de ocio. El ocio es suyo y solo suyo. Rompen la baraja, los padres pierden el control de de horarios y formas de ocio. Hasta esperan a que duerman los padres y abuelos para salir de “marcha”, “de botellón”, con una asociación casi obligatoria¨: el ocio implica consumir alcohol ( y algunos, otras drogas).

·         Es así como el ocio se convierte en tiempo de locura. Hay que “colocarse” para conectar con los demás, no estar fuera de lugar. Es el tiempo de locura para desinhibirse y estar de otra manera con los iguales. Este es nuestro tiempo y hacemos lo que “nos apetece”. Se acabó el tiempo de sufrimiento, al menos hasta mañana.

Ni los consejos de los padres, ni los programas de los ayuntamientos tienen éxito frente a la atracción que esta asociación ocio-alcoholque les permite….(ellos se lo pueden conta). O haga, usted un listado de problemas asociados a esta forma de ocio, que dura, en no pocos casos hasta edades avanzadas por la “adolescencia forzosa” en que les hemos situado.

Cierto que hay minorías de adolescentes y jóvenes que tienen otras formas de divertirse o hacen estas cosas de forma muy esporádica. Pero estamos ante “el mayor problema de salud de nuestro tiempo´´, con una locura que nadie parece entender. Yo tampoco; pero es posible que el problema esté en lo que he llamado “tiempo de sufrimiento”. Una vida escindida entre “lo que tengo que hacer”soportar, incluso recibir de los demás y el ocio, nuestro tiempo.