Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Autonómias (I)

“El proceso autonómico tampoco puede ser una via para la destrución del sentimiento de pertenencia de todos los españoles a una Patria común.  La autonómia no puede, por tanto, convertirse en un vehiculo de exacerbación nacionalista, ni mucho menos para crear nuevos nacionalismos particularistas”

(Adolfo Suarez)

ENTRE PUENTES

AUTONOMIAS (I)

Es palmario y evidente, que el sistema de autogobierno, que ha venido imperando desde hace décadas en España, ha tenido graves errores, no se ha sabido adaptar y dotar a las Autonomías, de una normativa, una formación y unas estructuras lo suficientemente sólidas en cuanto a las materias cedidas por el Gobierno, que hoy nos vemos sorprendidos, desprotegidos, fuera de control, y lo que es mas grave;  ha sido un despropósito, donde cada cual en su región ha hecho de su capa un sayo, a mayores de un abuso, una dejadez, unos favoritismos clientelares, amén de una corrupción que da vergüenza y grima, mirar el mapa de   casos, y personajes metidos en las entrañas de las administraciones, que se han llevado los dineros, con total impunidad, incluso, algunos con un descaro y una “chapucería” demostrando que no eran para nada  inteligentes, y hoy son, señalados en los juzgados y estos se encuentran atascados.

 ¡No señor!, no hemos sido capaces de gestionar, las autonomías, y en vez de estar diseñadas, para facilitar, y hacer más humana y cómoda la vida de los ciudadanos, nos ha llevado a la ruina. -¡no porque fuera mala la idea! ¡No!… simplemente, que el caos, la desorganización, el abuso y la desproporción entre las mismas, ha hecho que, todas estén atacadas por el desfalco, el descredito, la ruina, la incomunicación, el desbarajuste, calculen ustedes, cada carretera, aeropuerto, edificios ruinosos, centros deportivos etcéteras y etcéteras innumerables, ¿Quién aguanta y soporta todo este atropello, tanta impunidad, carente de responsabilidad, tanta injusticia, y tanta dejación de funciones? Y lo peor ¿no hay nadie, que se acuerde de nada?, pasándose la responsabilidad de unos a otros, atestando los procesos, en  busca de una locura de enjuagues e ingeniería judicial. ¿A dónde nos ha traído y, llevara esto?:

Tarde o temprano, las autonomías españolas o serán suprimidas, o tendrán que asumir responsabilidades, y tomar medidas cautelares, corregir el desfase, la desproporción, fijarse una meta, y conducirse por cauces, lógicos donde sean controladas por la ciudadanía, con total trasparencia, y adaptándose al funcionamiento y ritmo de sus vecinos, acometiendo prioritariamente las necesidades más elementales de supervivencia, justicia y equidad. Listas abiertas, en las votaciones, saber quién y cómo nos representa, y tener altura de miras y ética, personal, humana y política. Si esto no se comienza a cambiar corremos, el riesgo- ya está ocurriendo - que, se harán cada día más rebeldes y poderosas, convirtiéndose en un peligro mortal para la convivencia, la economía y la supervivencia de la nación. La rebelión de Cataluña no es el único problema grave del sistema autonómico, aunque si el más peligroso y preocupante. El independentismo catalán es solo la parte visible del enorme iceberg autonómico, que terminará demoliendo España si no es suprimido pronto. 

El sistema autonómico español, la famosa "España de las Autonomías", no aguanta mucho más. Es un lastre, para la economía, la seguridad y la convivencia, que solo trae corrupción y gastos. El drama catalán y el crecimiento del independentismo en otras regiones terminarán por convencer a los españoles de que ese sistema es insoportable y debe ser suprimido.

El balance de las autonomías en las cuatro últimas décadas es nefasto, aunque la soberbia de los políticos y el sometimiento de la mayoría de los medios de comunicación impiden que esa verdad sea difundida. Las autonomías, tal como estas conduciéndose hasta ahora, han producido un descontrol del mercado interno, una brecha desproporcionada en la igualdad de los españoles ante la ley, además de romper la unidad fiscal. Entre sus desmanes están la existencia de una Justicia diferente, la proliferación de lealtades contradictorias, diferencias enormes en la calidad de los servicios públicos, privilegios diferentes en cada región y hasta la existencia de una educación y una sanidad que ya no son homogéneas.

Además, las autonomías son una fuente de gastos insoportables, cada una con su propio gobierno, parlamento e instituciones públicas inútiles que, de hecho, copian y duplican a las existentes en el Estado nacional.

                                                               Fermín González salamancartvaldia.es   blog (taurinerias)