Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Uno de los pueblos más bonitos de España

En los pasados veranos escribí un par de artículos sobre un grupo de habitantes de Lastres, que heroica y tenazmente estaban descubriendo un antiguo camino costero que uniría su pueblo con la playa de la Griega, consiguiendo que las sendas costeras asturianas no se cortaran. Casi han terminado su objetivo. De nuevo, nuestras felicitaciones.

Pero hoy quiero escribir sobre el conjunto de Lastres, antiguo y pequeño pueblo de pescadores, que recientemente se le ha situado en la lista de los diez pueblos más bonitos de España. La belleza de Lastres, como la de la mayoría de los bonitos pueblos de nuestra geografía, se debe no tanto a la labor de los habitantes actuales, sino sobre todo a la Naturaleza (mar y montañas, en el caso de Lastres) y a los pescadores que edificaron con armonía y belleza su barrio, muchos años atrás. A los actuales habitantes les cabe el mérito de haberlo conservado con cierto éxito, y no haber cometido demasiados errores urbanísticos.

En los últimos meses el Ayuntamiento ha realizado dos acciones en el cuidado del pueblo, que van en la mejor dirección: una, ha cambiado el alumbrado nocturno, quitando el anterior, convencional y de más potencia, por otro alumbrado mucho más ecológico y sugerente. Lastres ha conseguido una imagen nocturna que ha ganado claramente en belleza. (Podría haber completado esta positiva acción enterrando y quitando el   cableado obsoleto que se observa en varios puntos del pueblo.)

La otra acción ha sido un comienzo de racionalización del caos del tráfico y aparcamiento que hasta ahora ha invadido todo el pueblo. Aparentemente la dificultad con los numerosos coches de tantos visitantes es la falta de espacio físico, de aparcamientos. Pero sabemos que este argumento es falso: el dios coche es insaciable, y está comprobado que cuantos más aparcamientos y más carriles en las carreteras el número de coches aumenta. ¿La solución? Hablando de pueblos turísticos hace tiempo que casi toda Europa ha decidido la misma fórmula: uno o dos grandes aparcamientos públicos a la(s) entrada(s), que fuercen a dejar el coche obligatoriamente en ellos. Y un horario matutino de carga y descarga. Con esta medida los peatones y ciclistas vuelven a apropiarse de un espacio que les pertenece. En Lastres ya existe uno de estos aparcamientos, en una de sus entradas. ¿Por qué la pequeña bajada al puerto y a la bonita playa adyacente tiene que convertirse en una peligrosa o incómoda bajada para los que no han renunciado a usar sus piernas para andar? Dejen un par de horas de carga y descarga y comprobarán cómo el pueblo gana en salud, belleza y alegría. No nos esclavicemos a motores contaminantes, al menos en pequeñas poblaciones QUE NO LOS NECESITAN.

En resumen, a Lastres, como a la mayoría de ciudades y pueblos de nuestro país, le falta esa “asignatura pendiente” del tráfico racionalizado, que le elevaría de pueblo bonito a quizás el   pueblo más bello  de la costa asturiana.