Viernes, 28 de julio de 2017
Bracamonte al día

Los vecinos disfrutan con la historia de una mujer que superó las cortapisas de su época

NAVA DE SOTROBAL | Lleno en la iglesia para ver la obra ‘Teresa, la jardinera de la luz’ con texto de Denis Rafter y producida por Javier de Prado

Vecinos y visitantes llenaron la iglesia de Nava de Sotrobal para ver esta obra de teatro

En el ámbito de la Orografía, una nava es una meseta o llanura, en medio de montañas. De ella se desprende tanta humedad, que en algunas ocasiones se llegan a formar charcos o pequeñas lagunas que hacen del lugar una zona fértil. Es una acepción muy antigua, data de época prerromana.

En Nava de Sotrobal, pequeño pueblo salmantino, hallamos también restos de yacimientos romanos, que junto a la antigüedad de su nombre nos da una idea de su origen ancestral. Su apellido, Sotrobal, localidad vecina de la que lo tomara, hace alusión a la existencia de oscuros bosques poblados de lobos.

Perteneciente a la comarca de Peñaranda, recibió en la tarde de este sábado 8 de julio al grupo de teatro Lazarillo de Tormes, que representó para los espectadores que allí acudieron, la edición número 155 de su aplaudida obra “Teresa, la jardinera de la luz”. A pesar de las tres actuaciones del fin de semana anterior, hubo público que acudió de nuevo a verla, dada la proximidad a la capital.

Aunque en apariencia pequeño, este montaje teatral encierra en sí, como Nava de Sotrobal, una gran historia. Por una parte, la que se deriva de la gestación, elaboración y puesta en escena de la obra en sí. Por otra, la personal de la figura en torno a la cual gira este trabajo, la monja carmelita del XVI, Teresa de Jesús.

En relación a lo primero, “Teresa, la jardinera de la luz” nació como una más de las muchas manifestaciones culturales que a lo largo del 2015 surgieron para conmemorar el V Centenario del nacimiento de Teresa de Jesús. A pesar de sus nada pretenciosas aspiraciones, esta singular obra ha sobrevivido en dos años a las fechas del centenario y ha conseguido prolongarse en el tiempo, por la continua demanda de su puesta en escena, que la ha convertido en una especie de fenómeno teatral sin precedentes.

A su gran éxito en representaciones, hay que añadir el alcanzado entre los espectadores, del que deriva el primero. El grupo de teatro Lazarillo de Tormes, responsable del montaje, está formado por actores aficionados que colaborando con el prestigioso dramaturgo Denis Rafter, ha conseguido hacer suyo un guión nacido de un gran trabajo de investigación en todos los aspectos de la vida de Teresa. La elección como espacio escénico de los altares de las iglesias, como siempre deseara su productor Javier de Prado, pone el broche final a un trabajo que ha ido creciendo y dando frutos en medio de cualquier adversidad.

La otra historia, la que Lazarillo de Tormes cuenta en “Teresa, la jardinera de la luz”, nos permite contemplar también a una mujer, que como una nava entre bosques de lobos, pudo sobresalir por encima de todas las cortapisas que la sociedad de la época le imponía. El hermético mundo de varones poderosos, en el que se cimentaba la España del XVI, acechaba la libertad e igualdad en las que todos deberíamos convivir.

Y Teresa se convirtió en adalid de causas perdidas, y a pesar de su condición de mujer, monja, inteligente y bien formada intelectualmente, valores que por entonces en nada la favorecían, supo imponerse a las circunstancias. Como para ella Jesús de Nazaret estaba por encima del mundo, se puso éste por montera y con su carácter seductor hizo “amigos hasta en el infierno”. Nunca mejor dicho, pues ni la misma Inquisición, que la tildaba de hereje, pudo con ella. Su riqueza y carisma personales brillaron por encima de la oscuridad circundante.

San Miguel es el arcángel que lucha con su espada contra el demonio. Con esta iconografía ha sido representado a lo largo de los siglos. Ésta es la advocación de la iglesia de Nava de Sotrobal, donde un público abstraído en la obra a la que asistía, conocía un perfil de mujer distinto del de la mística que siempre se nos había contado hasta ahora. Al igual que en esta iglesia donde el eclecticismo del que dan muestra los tan variados estilos que la conforman, Teresa de Jesús se nos descubre en distintas facetas de su vida y personalidad, a cual más enriquecedora. Como el ábside románico-mudéjar del XIII que conserva la iglesia, ella también alberga toda la devoción y contemplación de aquel siglo.

Una mirada a la tribuna renacentista, y recordamos la importancia que todo lo referente al hombre en su humanidad y dentro del marco humanista tuvo para Teresa: la libertad, la alegría. Y ante los restos barrocos del baptisterio, no podemos menos que reflexionar acerca de lo que supone doblegar un espíritu obediente ante la razón impuesta. De todo ello vamos tomando conciencia a lo largo de la puesta en escena, pues al igual que san Miguel se levanta ante el demonio, las carmelitas, que aparecen en el altar, y que después de un duro viaje quieren acompañar a su madre en sus últimos momentos, la defienden también orgullosas ante el dominico que la Inquisición envía para inculparla. De este enfrentamiento nace el retrato de esta mujer.

La escenografía, a pesar de su simplicidad, es la más apropiada. Hábitos carmelitas de paño de estameña, utilizados en el XVI por las mujeres de la Orden carmelita descalza; un negro hábito de dominico que viste el padre inquisidor; el púlpito en el que está subido, y una perfecta réplica del órgano del maestro Salinas. Los cuadros escénicos que aparecen en el altar son de gran belleza. El texto sucinto de Denis Rafter, hace el resto, pues a pesar de su brevedad, recorre al completo la vida y obra de la santa.

La buena factura de la cubierta de madera de la iglesia de Nava de Sotrobal recogió cálidamente todos los sonidos del montaje: risas, ofensas, narraciones, bellos poemas, lecturas, palabras, y la hermosura armónica de las canciones renacentistas acompañadas por las notas del órgano. También los aplausos. “Rara avis” es “Teresa, la jardinera de la luz”, que ha sabido regar las tan singulares semillas que la han conformado, y que como en los húmedos campos de cereales y legumbres de estas tierras de la nava, que atraen a aves esteparias únicas, ha llegado al corazón de todo tipo de espectadores.

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