Viernes, 24 de noviembre de 2017

Compañías de telefonía a la caza

     A la caza del cliente. Cierto es que prestan un servicio y se han vuelto imprescindibles, pero tengo para mí que su objetivo principal no es servir al cliente…sino servirse de él para incrementar la cuenta de resultados. Hasta ahí todo normal, como corresponde a una sociedad de libre mercado. Bueno, de mercado, porque libre, lo que se dice libre, me da que no tanto. Como consumidor me toca pagar, y el que paga, manda; pero para que no mande mucho, las compañías ya se encargan de embrollar el mercado de manera que sea casi imposible, para un usuario normal, comparar precios y servicios. Me siento un don nadie, de verdad, en este maremágnum; por eso, para articular mi reflexión me voy a inspirar en metáforas frutales, aunque nada más sea porque la diversidad de frutas es, no sé si por mucho tiempo, más amplia que la de compañías de telefonía y multiservicios (internet, televisión, telefonía fija y móvil, fibra óptica, etc…)

     Y así, de mí sé decir que llevo muchos años siendo cliente de la compañía, digamos, Sandía. No sé qué opinarán otros usuarios, pero me parece que me cobra demasiado. Lo intuyo porque, hace ya bastantes años, coincidí en un viaje transoceánico con uno de sus promotores y tuvimos ocasión de hablar durante largo rato, favorecidos por el mutuo anonimato; se trataba de un empresario textil que había empezado sus negocios en España y había ido trasladando sucesivamente esta actividad primero a Portugal y en aquel momento a Brasil, buscando una mano de obra más barata pero suficientemente competente; no sé si habrá vuelto a trasladar sus industrias al Sudeste asiático, porque me dio la impresión que estaba centrándose, por lo que me dijo, en una nueva actividad con más futuro en España: la fibra óptica. Creo que ha resultado un negocio rentable, pues todas las compañías “frutales” se han ido implicando en ello. Como no creo que trabajen a pérdidas y la fibra óptica sigue expandiéndose, supongo que tienen beneficios y me da la impresión de que aquellas primeras inversiones en fibra óptica están más que amortizadas. Si eso fuera así, lo suyo es que hubiera repercutido en los que lo pagamos, los usuarios, en forma de rebaja en la factura para agradecer la fidelidad de los clientes veteranos y “fidelizarlos” –nótese la perversión del lenguaje del Marketing- aún más. No ha sido así, por lo que presumo que los beneficios de la empresa se han mantenido y más bien han crecido, mientras que los usuarios nos hemos visto proporcional y exponencialmente perjudicados.

     Comprobación de lo anterior: siendo yo cliente de la compañía Sandía, como he dicho, recibí hace unos días por teléfono, nada de papel, ni mucho menos negro sobre blanco en letra impresa, una oferta de otra empresa de telefonía y multiservicios, llamémosle provisionalmente compañía Melón. En corto y por derecho: me preguntan que a cuánto asciende mi actual factura mensual y me ofrecen, de entrada, una rebaja del 15%. De momento le digo a la amable, bien labiada, insistente, persistente y presionante operadora que lo tengo que estudiar porque las letras pequeñas son sibilinas, tramposas, poco claras, nunca entregadas por escrito, siempre presentadas a toda pastilla de forma oral y sin poder apreciar el rostro ni el lenguaje corporal de quien hace la oferta y presionando para que uno se decida cuanto antes, sin tiempo material ni posibilidad real de comprobarlo.

     A las pocas horas, sin yo haber hecho ninguna gestión, sin mover pata ni oreja, me llama alguien, también por teléfono, de forma anónima, de parte de mi compañía Sandía y me dice directamente: “Mire, nos gustaría ofrecerle una rebaja en su factura, pero no podemos hacerlo; pero lo que sí puede Vd. hacer es realizar la ‘portabilidad’ –otro palabro, imagino que traducción literal del inglés- a la compañía Melón y, entonces, nosotros sí que le podríamos hacer una oferta de rebaja más importante que la que le ofrece la compañía Melón”. Oiga, le digo, esto es absurdo. ¿Por qué no me hacen Vds. directamente una rebaja teniendo en cuenta que soy un cliente de muchos años, que siempre he pagado puntualmente y que ya tienen Vds. requeteamortizada la inversión que hicieron conmigo? Yo tampoco lo entiendo, me dice sincera, pero es lo único que Vd. puede hacer. Le agradecí su sinceridad y me quedé ojiplático y cabreado.

     ¿Cómo sabían en mi compañía Sandía que la compañía Melón me había hecho una oferta de rebaja en mi factura? Algún entendido me aclaró que todas las compañías “frutales” tienen acceso a una misma base de datos y que para ellas es fácil detectar estos “movimientos”. Sospecha: el uso de la telefonía móvil y, en general, de internet, sirve fundamentalmente para que te controlen; no sólo el Estado, la Policía, en evitación de delitos de toda índole, sino también las compañías frutales, para conocer tus gustos como consumidor, tu ideología política, tus preferencias musicales o de viajes y atiborrarte de publicidad y propaganda teledirigida, haciéndote la rosca de modo frenético y descarado.

     Siempre ha sido difícil la libertad. Los riesgos para la libertad son ahora cibernéticamente gestionados por las fuerzas del mal. Como en otras épocas de la Historia, los defensores de la libertad habremos de seguir aguzando el ingenio.