Sábado, 18 de noviembre de 2017

Emotiva Sinceridad

“Cuanto mayor sea nuestra atenci.on más clara, rapida y sutilmente captaremos, aun en situaciones ambiguas, el estado interno de otra persona. E, inversamente, cuanto mayor sea nuestro desasosiego, menor será también nuestra capacidad de enfatizar”

(Daniel Goleman)

ENTRE PUENTES

 EMOTIVA SINCERIDAD

 

Es un hecho que en esta vida, nadie siente lo mismo, ni por lo mismo, ni lo expresa de la misma manera, ni en los mismos contextos; por consiguiente, el ideal sería:  que dos personas intercambien ideas entre sí y no olviden ni por un momento la fragilidad de sus herramientas, la ambigüedad de todas las palabras, la imposibilidad de una expresión verdaderamente exacta, y también, en consecuencia, la necesidad de una entrega intensiva, de una sinceridad mutua y una caballerosidad intelectual, esta situación hermosa, que debería ser natural entre dos seres capaces de pensar, se produce tan raramente que saludamos con ardor cualquier aproximación, cualquier realización aunque sea parcial.

Algunas personas expresan más de lo que en realidad sienten, mientras otras sienten más de lo que expresan. Destacan aquellas personas que todo lo sienten elevado al cuadrado. Parecen no tener medida: viven auténticas cascadas emocionales. Tachadas a veces de lloronas, sentimentaloides, emotivas, desbordantes o sensibleras, viven de continuo en los abismos emocionales. ¿Y cuál es el problema? Para muchos, es una virtud poder comunicar todo lo que viven. Para otros, evidentemente es una condena. Y no solo por ellas, sino por las dificultades que a menudo conlleva entenderse con personas exageradamente sensibles.

Nuestro universo es la brújula que evalúa y guía el sentido de nuestros acontecimientos vitales. Tal vez sufrimos el reduccionismo del lenguaje y no logramos distinguir entre las emociones, como estado relativo de nuestro organismo, y el trasfondo sentimental que subyace en cada persona. No es lo mismo ser preso de las emociones, que vivir emocionalmente. No solo somos eso que sentimos en un momento determinado. Somos seres emocionables, no solo emotivos.

Las cascadas de pasiones impiden ver el bosque de nuestros sentimientos auténticos, e impiden que podamos mostrar y desarrollar otros típicos razonamientos psicológicos, como la intuición, el pensamiento o la sensación. Tenemos que ser capaces de alejarnos un poco de nuestras servidumbres emocionales,  descubrir y darnos cuenta de lo que ocurre en realidad. Lo que sentimos de veras, lo que está sucediendo en nuestro interior, se esconde justamente detrás de estructuras pensadas superficialmente que ocupan nuestra atención. Hay que aprender a salir de ahí para sumergirnos en el fondo de nuestra verdad.

Nuestro estilo a la hora de sentir, acaba coloreando nuestro carácter. La mayoría de las personas suelen tener capacidad de adaptar su personalidad a las demandas circunstanciales. Pero hay otras que, por el contrario, muestran una excesiva rigidez. Ni pueden ni saben ser flexibles; sus respuestas están ya tan condicionadas, que en muchos casos en términos psicológicos, se suele hablar de trastornos de personalidad. Según los manuales de diagnóstico, se suele retratar la personalidad histriónica través de un patrón de excesiva emotividad, superficial y a la vez cambiante. Tienden a ser el centro de atención, interactúan con los demás a través de comportamientos no apropiados. Siempre usan el aspecto físico para llamar la a tención sobre sí mismas, y por lo general se muestran teatrales con una exagerada expresión de todas sus emociones. Son personas fácilmente sugestionables, les influye mucho lo que piensan y comentan los demás y consideran sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.

“Ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de consciencia que lo creo” (Albert Einstein)… algo sabría este sabio… o no...

 

                Fermín González salamancartvaldia.es         blog taurinerías