Sábado, 18 de noviembre de 2017

Botón de muestra

Retirar la custodia de los hijos a los padres es algo que el Estado solo, solo debe hacer en casos muy, muy extremos, es decir: cuando la situación es un verdadero peligro para los niños, cuando los niños están abandonados por completo, cuando el ayudar a los padres para evitar la separación, que es por lo primero que hay que empezar, haya fracasado del todo, y, por supuesto, cuando no tengan familiares que se hagan cargo de ellos. Los centros de los servicios sociales que actualmente gestionan las juntas autonómicas, aunque desgraciadamente tengan razón de ser, no son el lugar adecuado para el desarrollo, la educación y la felicidad de un niño. En esto todos los profesionales están de acuerdo, pero todo indica que es pura teoría, en la práctica puede suceder todo lo contrario, y para muestra, este botón.

     En la comunidad valenciana, dos abuelas, han tenido que recurrir a los tribunales para hacerse con la custodia de su nieto. Según los expertos de turno, ni la una ni la otra, están capacitadas para ello. Una porque tiene 61 años, la otra porque tiene 68. ¿Cabe mayor desatino?

     Si el superar los 60 años es razón para que estas abuelas no puedan cuidar de su nieto, los servicios sociales de todas las autonomías tendrían que hacerse cargo de la mayoría de nuestros niños, porque hoy, y no hace falta ser experto para verlo, los abuelos, por razones que ahora no vienen al caso, están ejerciendo de padres y los padres de abuelos. Seguramente, sus propios hijos, dependen de sus abuelos, ellos los llevan y los traen del colegio, les hacen la comida, juegan con ellos, los llevan al pediatra y al parque, mientras que ellos firman las notas, acuden cuando el director del colegio los cita, los llevan de compras a las grandes superficies y de veraneo a hoteles que tengan guardería para que puedan jugar sin robarles su tiempo, su espacio, su libertad, pero nadie les retirará la custodia, porque aunque se sepa que todavía serán menores cuando cumplan 60 años, su D N I, que por absurdo que parezca es el autorizado para decidir si estás capacitado para cuidar de un niño o no lo estás, dice que les faltan algunos para cumplirlos. ¡Cuánta mentira, cuánta hipocresía, cuántas fórmulas para justificar lo injustificable!

     Esperemos que la justicia devuelva este niño a cualquiera de sus abuelas, a su casa, a su familia. De lo contrario habría que pensar que también con los niños se hace política, algo que sería grave, muy grave, para los niños, para sus familias y para toda la sociedad, porque si privamos a nuestros niños con tanta facilidad del primero y más elemental de sus derechos, no podemos esperar que de mayores sean buenos ciudadanos.