Jueves, 24 de agosto de 2017

Normal

Decía Juan Cruz Sagredo (del que un día escribiremos también en ---Ser Auténticos, pues se lo merece) que: “El toro de lidia, inspira amor, poesía y arte; también gloria para su lidiador en día de triunfo y  el ganadero, criador y dador de casta”. Se podía añadir: ”Y gloria para picadores y banderilleros, que son gente que lo merece”…

Mí amigo y mejor persona, Millán Sagrado (q.e.p.d) fue picador, pero también disfrutó de otras actividades, seguramente obligado por el “percance” que tuvo en Zaragoza, más bien “trompazo”, toreando una corrida de toros muy fuerte y unos caballos malos, y encima los cinco picadores que iban por delante de él, escogieron caballo. Así que imagínate el que me dejaron. En definitiva, que el toro llegó a mí, le cogí bien, pero al llegar a la barrera el caballo hizo tope, metió la cabeza por debajo y…  ¡el caballo y yo para el callejón! Sufrí un porrazo muy fuerte y tuve la fractura de cadera. Ello me condiciono mucho; así que viendo como se ponían las cosas con una pierna renqueante “aproveche” cuando se hizo el –Hospital Clínico Universitario—de Salamanca para entrar de Celador y ya casi dejar de picar. Aún toree 35 festejos hasta que decidí dejarlo y la última vez que piqué lo hice en Zamora con el torero Agapito González.

                 ¿Muchos recuerdos?

¡Infinitos… A los 12 años de edad comencé a trabajar de “pigorro” en casa de Graciliano Pérez, al principio criando cochinos y a los 16 entré en la cuadra de caballista, donde muchas calamidades pasé hasta que pude montar al “tentón”… si hombre no pongas esa cara. Era el caballo al que se tapaba los ojos y se le llevaba a la tienta de los becerros. Luego domé potros y te aseguro que domé muchos para el Ejército para “eso” del salto hípico. Cuando conocí al Capitán salmantino Ángel Alonso, recorrí varios países con él, Francia, Alemania, Italia, Portugal y toda España.

Llegados a este punto puedo asegurar que: “El hilo de la cometa  de Millán es largo y lleno de sucedidos y seguimos soltándole y… la cometa se eleva… se eleva. “Después del servicio militar, volví a la misma casa donde luego me hicieron Mayoral; pero pasado un tiempo pensé, he llegado al tope, y como tenía ofertas, también cualidades, me “hice” picador de toros bravos. Era el año 1965 (aquí la esposa de Millán, Carmen, que había estado callada durante toda la charla apostilló, un año después de casados) . Y la primera actuación fue en Soria con el torero salmantino Ángel Tato.

Millán por “suelto” actuó con muchos toreros: Pepe LLántada, Ánibal Sánchez,  Miguel Moro, José Martín, Julio Robles, Capea, Paco Pallarés. Pero, sin duda, con el que estuvo más tiempo y se sintió “más agusto” fue con Víctor Manuel Martín su “compadre”, al que “cogió” para debutar en Burgos con caballos y “anduvimos” los dos muy bien con una novillada de Andrés Ramos, a uno de los novillos “Coletero” se le corto el rabo. Lo que resultó memorable fue la toma de alternativa de Víctor en Barcelona de manos de las figuras del momento, Paco Camino y el Córdobes y encima estuvimos de “dulce”…

            Pasado un tiempo ¿Fuiste presidente de su Peña?

No quería perder el contacto con el mundo del toro. La hicimos en el año 1982 con un grupo de gente colaboradora estupenda y se pasaron momentos malos, pero logramos continuar teniendo momentos también apasionantes.

             ¿Y de anécdotas?

Muchas y variadas. Una vez que toreaba con Víctor Manuel el pobre “Paquirri” y Ángel Teruel en Aranda de Duero, la afición estaba muy “mosqueada” por la mala presencia de los toros a lidiar y nos tiraron de todo.  Pero cuando alcancé la cima, fue en Barcelona, al cambiar mí toro con un solo puyazo y Víctor Manuel me ordenó:.”Tú ahí sin moverte”. Me puse en la raya, y cuando venía el toro le di otro puyazo. Luego dos policías me esperaban a la puerta de picadores y uno muy indignado me espetaba: ¡Venga al calabozo… al calabozo! Así que me armé de paciencia y le contesté: “Oiga amigo ¿con caballo o sin caballo?...

                Todos los años, cuando el Museo Taurino de Salamanca celebra su Fiesta y hay entrega de galardones y Trofeos merecidos, entre ellos está el que patrocina la viuda de Millán, Carmen, y que se da al picador de toros triunfante. Este Trofeo recuerda y acrecenta la memoria de un picador de toros, que paso por aquí y dejó su impronta de hombre sencillo, NORMAL, amigo, servicial y buena gente, bondadoso y AUTÉNTICO,  Millán Sagrado. Aún recuerdo el día en que sentados en su casa—refugio de Navacarros--, ante buenas viandas y excelente vino; vi “chiribitas” en sus ojos cuando me contaba: “Una vez me fui de caza con mi amigo Paco “El Tunante” cuando aún no había amanecido al cercado de “Teso Pelao” donde pastaban los toros bravos. De repente sentimos un ruido espeluznante y acostumbrados como estábamos a la brega diaria con los toros bravos y su gran peligro… ¡nos tiramos de cabeza a lo que teníamos más cerca, que eran unas tupidas zarzas! Allí estuvimos hasta que amaneció y fue ¡vergonzoso!... los supuestos toros bravos, era el ¡buche! De Ernesto, recién destetado de la burra y  que andaba sulivellado. Aún con el tiempo pasado, puedo jurarte que Paco “El Tunante y yo, le ¡vimos los cuernos!,  que eran como pararrayos. ¡ALELUYA!