Sábado, 21 de octubre de 2017
Las Arribes al día

El Certamen de Teatro ‘Villa de Lumbrales’ cierra las obras en concurso con ‘Un tranvía llamado deseo’

Athenea Teatro pondrá sobre el escenario del centro cultural la adaptación de la famosa novela de Tennessee Williams

Athenea en una de las escenas de "Un tranvía llamado deseo" / CORRAL

Tras la representación de Esfinge Teatro, el Certamen de Teatro ‘Villa de Lumbrales’ llega a su recta final con Athenea Teatro y la obra Un tranvía llamado deseo, novela de Tennessee Williams y adaptada en este caso por el director de Athenea, Jaime Rodríguez.

Buena escenografía y excelente dirección, a lo que cabe sumar la interpretación de Nuria García en el papel de Blanche Dubois. Así se presenta Athenea con este drama de mediados del siglo pasado. Como sucedía con el Don Juan Tenorio de la Asociación Cultural ‘Las Nueve Menos Cuarto, el principal reto de Athenea con la obra maestra de Tennessee Williams será sorprender al público con algo distinto a lo visto en la película de Elian Kazan con Vivien Leigh y Marlon Brando.

La representación tendrá lugar el próximo sábado, 17 de junio, a partir de las 22.00 horas en el Centro Cultural de Lumbrales. El precio de la entrada es de 3 euros. Esta iniciativa está promovida por el Ayuntamiento de Lumbrales para impulsar la cultura y el teatro, y en apoyo al grupo local Fuentelera.

Esta será la última obra en concurso del certamen, quedando únicamente la jornada de clausura y en la que intervendrá el grupo local de teatro Fuentelera

Sinopsis

Realidad y fantasía se mezclan en esta obra de Tennessee Williams, en la que su protagonista, Blanche Dubois, decide escapar, a través de su propia construcción del mundo, de una realidad que se desmorona ante sus ojos. Los ideales perdidos aparecen ante ella como fantasmas que solo regresan para hacer aún más horrible su pesadilla. Su ‘mundo’ chocará con el resto de personajes que, en oposición a ella, se han resignado a intentar ser felices en una sociedad que les aplasta y en la que solo se puede sobrevivir aceptando el presente. Cueste lo que cueste.