Lunes, 20 de noviembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

Javier Alonso Torrens, la pasión por una tierra

Se ha podido contar con él siempre que se le ha llamado y gratis et amore ha derrochado afecto, cariño, empeño, pasión, vitalidad, optimismo

Conocí a Javier Alonso cuando presentó en Caritas de Ciudad Rodrigo el estudio sobre la pobreza. No lo conocí en sus tiempos mozos, entre otras cosas porque me lleva unos pocos años, ni tampoco cuando ejerció de sacerdote en la diócesis de Ciudad Rodrigo, en sus años bravos y del posconcilio, cuando él y otros compañeros sacerdotes o no querían comerse el mundo, como era lo normal; sus desencuentros con la autoridad episcopal del momento, entre otros motivos, y otras razones personales, que desconozco, le llevaron a marcharse de esta tierra, a la que nunca ha dejado de amar, y de la que nunca se ha exiliado del todo. En este “oficio” estuvo unos 14 años, incluyendo los años de estudios en Roma, su ministerio en Ciudad Rodrigo y en Madrid. Fue en la Villa y Corte donde dio un cambio de rumbo en su vida. Su camino será para siempre la sociología.

Ese camino es bien conocido: era de los primeros sociólogos que se habían formado fuera de España, en concreto en la Gregoriana de Roma, entre los años 1960 al 64, cuando todavía al Franquismo le quedaban unos cuantos años. Funda Edis y es durante 35 años presidente de dicha empresa sociológica. Sus ansias de renovación y de sumar esfuerzos en la naciente democracia le llevó a colaborar por medio de sus estudios sociológicos con Adolfo Suárez (recuerda con especial cariño el estudio que se le encargó sobre la Pena de Muerte, entre otros), después vinieron cientos de colaboraciones y de estudios con muchos ayuntamientos, o gobiernos regionales, etc. El informe de 1984 de la pobreza en España por encargo de Caritas y de la Fundación Foessa, le llevó a que Felipe González y Alfonso Guerra no le tuvieran mucha simpatía. Es el precio de la libertad. Más de 1000 estudios de sociología hablan por sí solos de él y de su empresa.

Desde la atalaya de sus estudios sociológicos él y su equipo, como otros, se convirtieron en finos y perspicaces analistas de la evolución de la pobreza en España. Sus contribuciones a Caritas Española y a muchas de las Caritas diocesanas así lo avalan. En este contexto es donde lo conocí. Pero luego vino ya la amistad mutua por converger juntos en análisis y deseos de cambiar la crudísima y envejecida tierra del oeste del oeste español, que es nuestra tierra rayana con Portugal. Sé que le impactó de manera singular aquel análisis que la exposición del Grupo Manantial realizamos en el 2004 con motivos de los 10 años de Pasión: Gólgota, Drama de Pasión y Pascua. Pasión por una tierra. Sé que ha seguido muy de cerca todos los proyectos en los que algunos hemos arrimado el hombro por el bien y el desarrollo de esta tierra. He pasado horas y horas hablando e ideando qué se debe hacer, y qué se puede esperar en esta nuestra querida tierra.

Ahora Caritas de Ciudad Rodrigo le rinde un merecidísimo homenaje y reconocimiento. No somos muy avezados ni duchos en homenajes en nuestras tierras castellanas; los vemos siempre con sospecha. En esto sería bueno que nos pareciéramos más a otros territorios españoles donde no tienen ningún complejo en homenajear a los suyos. Que Javier Alonso ha tenido y tiene predilección por colaborar con Caritas Diocesana de Ciudad Rodrigo, es un secreto a voces; que también lo ha hecho con la Caritas hermana de Salamanca, también. Un solo dato: en estos últimos diez años Javier Alonso ha coordinado y dirigido, y en ocasiones realizado él mismo, doce investigaciones sobre Salamanca y Ciudad Rodrigo. Es aquí, en esta tierra donde le nacieron, donde se merece este homenaje; esta tierra a la que ama y a la que ha dedicado en estos últimos tiempos sus mejores energías. Necesitamos la voz y la experiencia de hombres como Javier Alonso; no siempre se estará de acuerdo con él, probablemente; muchos no compartirán sus inclinaciones sociales y políticas; pero nadie podrá poner en duda su buen hacer, su profesionalidad, su instinto para detectar que este “tinglado” social tal y como es, y tal y como va, no tiene un pase cristiano ni evangélico. Su voz es nítida y clara y sus análisis y pronósticos se han ido cumpliendo, por desgracia, en esta tierra nuestra.

Ha sido y es uno de los más preclaros voluntarios de la Caritas civitatense. Se ha podido contar con él siempre que se le ha llamado y gratis et amore ha derrochado afecto, cariño, empeño, pasión, vitalidad, optimismo, etc. Su colaboración próxima se ha extendido a entidades como la Fundación Ciudad Rodrigo o la Asociación cultural El Charaíz de Fuenteguinaldo. Es conocida de todos su colaboración en muchos de los proyectos de D. Emiliano Tapia en Salamanca y en muchas plataformas rurales, por poner algunos ejemplos. Dejo para otra ocasión la valiosa colaboración con nuestro Seminario san Cayetano, por su empeño en hacer visible lo importante que ha sido esta institución académica para la promoción y el desarrollo de instituciones y personas. Pero esta colaboración merecerá otros artículos y otras amplias miradas.

Un último aspecto. Javier Alonso encarna muy bien lo que el Papa Francisco pide: trabajar en comunidad para lograr una Iglesia en salida, una Iglesia que abre puertas, aunque corra el riesgo de accidentarse. Una Iglesia que lleva un tesoro para todos, que puede seguir llamando a todos, pero sobre todo a los descartados y arrojados en la cuneta. Javier Alonso ha sabido poner su talento en esta dirección, como acicate y permanente voz de alarma. Gracias por tu voz. Esperamos contar con ella mucho tiempo, deseamos que la tuya siga siendo un voz de esperanza para los que no cuentan más que en estadísticas de exclusión o pobreza. Felicito a Caritas de Ciudad Rodrigo por esta iniciativa.

Por Juan Carlos Sánchez Gómez, Rector del Seminario san Cayetano de Ciudad Rodrigo