Sábado, 21 de octubre de 2017
Alba de Tormes al día

“En la tristeza surge la mayor inspiración”

ALBA DE TORMES | Ana María González está preparada para una nueva exposición de sus cuadros a finales de junio en ‘Crearte’
Ana María González trabajando en su estudio y algunas de sus obras

"Desde mi niñez la pintura es algo que anteponía a algo tan obligatorio y tan cotidiano como hacer los deberes", así explica Ana María González su pasión por la pintura. Confiesa que tuvo la oportunidad de asistir a clases de pintura en el Colegio Santa Isabel, pero que siempre ha sido autodidacta.

Su pasión por la pintura no pasó desapercibida entre sus compañeros de trabajo, que le animaron a realizar su primera exposición, que tuvo lugar en el teatro de Alba de Tormes y posteriormente en Mussa, un reconocido establecimiento hostelero de la villa ducal. 

Recuperar la inspiración

"La melancolía hace ir más despacio, enfría el ardor y pone en perspectiva los pensamientos, las observaciones y los sentimientos generados en otros momentos de mayor entusiasmo", decía el escritor ruso León Tolstoi. Algo así le ha sucedido a Ana María, que tras un parón de un año sin pintar y el reciente fallecimiento de su madre, vuelve a la pintura. La tristeza y las dificultades vividas le han hecho llevar su proceso creativo al máximo exponente, transformando su tristeza interior en una de sus mayores fuentes de inspiración.

No se trata de una situación extraña, son muchos los artistas que lograron expresar la esencia del dolor cuando vivieron un hecho desafortunado.  Afirma que "en la tristeza surge la mayor inspiración a la hora de pintar" y reconoce que encontrar la inspiración cuando se trabaja bajo encargo "es mucho más complicado". .

Futuro abierto

Con la mente abierta , el horizonte despejado y muchos años después, Ana María ya está preparada para organizar nuevas exposiciones con sus cuadros. Lo hará a finales del mes de junio en la exposición CREARTE, que se celebrará en Alba de Tormes y el año próximo en la sala de exposiciones de Residencial La Vega.

La pintura decorativa está permitiendo que Ana disfrute una vez más de la pintura, sintiendo la capacidad de explorar de nuevo su creatividad, con nuevos materiales y nuevos efectos.

Pintura abstracta moderna

A día de hoy, Ana ha vendido más de 500 cuadros, en su mayoría abstractos realizados con acrílico, a los que en ocasiones añade otros materiales como marmolina, resina, cuerdas, yeso e incluso ropa. La pintura acrílica es una pintura soluble en el agua, pero al secarse son resistentes a la misma porque llevan un material plastificado.  El beneficio más grande de la pintura acrílica es que seca rápidamente, así que pintar se logra con mayor rapidez que con pinturas al óleo.

La dureza de la crisis

Ana María es consciente de la polémica que a lo largo de la historia ha generado la pintura abstracta, cuando se trata de entender su valor económico y artístico. Hay a quienes un cuadro abstracto les transmiten sentimientos y a otros no les transmite nada.

Durante la crisis, si hay algo de lo que se arrepiente, es de haber vendido su obra por debajo del precio que realmente tenía marcado. Ahora el precio mínimo de uno de sus cuadros puede arrancar desde los 150 euros y parece que tras haberse superado estos años difíciles su tiempo de trabajo "comienza a valorarse".