Martes, 26 de septiembre de 2017

Mirar más alto

Sería bueno que con motivo del VIII centenario de la Universidad, la Junta, Salamanca y la USAL, miraran más alto y más lejos. Y buscaran, con patrocinios españoles y dotaciones de la UE, la puesta en marcha de una red de ciudades europeas de la Cultura, o el Campus de las Artes, o lideraran las ediciones de CreArt Europa, como proyectos de cooperación cultural. 

  El mundo laboral se está reorganizando rápidamente mientras los ”millennials” españoles sufren el paro de forma cruda e intensa, y son engullidos por el embudo de la economía de trabajo precario –gig economy–. Esta se traduce en “curro” muy temporal o por proyectos o de autónomo freelance. Todos con salarios a la baja. Y la única forma de entrar en el mercado laboral de forma digna es la Cultura y la Educación. “La educación seguirá siendo la herramienta más eficaz para formar ciudadanos, disminuir la desigualdad y garantizar la movilidad y la cohesión social”.

La sociedad actual tiende fundamentalmente a ser digital. El trabajo y el estudio serán en esta nueva era completamente diferentes a los de la época industrial. Si nuestros gobernantes, autoridades académicas y empresarios no entienden su responsabilidad en preparar a los ciudadanos para el mundo en el que van a vivir, y no para el que está en un brete de evaporarse, el sistema educativo quedará desfasado, con severas consecuencias sociales y políticas.

        Y si a esto añadimos la despoblación de nuestra Región, y en este caso la emigración al extranjero de miles de jóvenes investigadores, que nos ha costado muchos millones de euros su formación, el futuro de C y L es incierto. Si no invertimos en Educación, Cultura y en I+D+i, moriremos como comunidad.

Sin embargo, la Junta de C y L sigue sin apostar decididamente por el I+D+i, y en temas socioculturales es más notorio el desdén de nuestros gobernantes. Las partidas presupuestarias de la consejería de Cultura son más para protección y conservación del Patrimonio histórico que un apoyo para las industrias socioculturales innovadoras.

Es el cuento de siempre. Dicen que se habilita tal presupuesto –escaso­, luego solo se  aplica el 30 %, y de ello no llega a su destino ni el  20%. Y a esperar a otro año -u otras elecciones– para prometer la luna.

El cuentacuentos de la consejera de Cultura es que, durante el ejercicio actual –no se sabe cuándo ni cómo, casi estamos ya a mediados de año–, mimará la creación de empleo en el ámbito de las industrias socioculturales. Pero por lo que vemos y según otros ejercicios, eso es mera intención, sino falacia. La oposición denuncia duramente estos presupuestos porque “siempre Cultura es el patito feo de las Cuentas de la Junta de C y L”. Y las califican de “raquíticas, famélicas e insuficientes”.

  Tampoco desde las consejerías de Educación y de Economía se avala con los adecuados presupuestos la mejoría de la transferencia del conocimiento Universidad-Empresa y ayudas a investigadores. Son muy escasas comparadas con las de otras regiones y con las de otras universidades.

Los últimos datos sobre exclusión financiera son muy deprimentes– y colocan a las nueve provincias de nuestra comunidad en el primer puesto con mayor exclusión financiera. Pero no solo es significativa la despoblación geográfica de los bancos, sino que sus patrocinios, los créditos bancarios y la financiación para apoyar proyectos I+D+i socioculturales y agropecuarios, escasean sobre otros. Ya sabemos que algunos quieren convertir nuestra comunidad en Silicon Valley y en el Cambridge español de los negocios, como en el cuento de la lechera…  Pero según sesudos analistas de las TIC, “Silicon Valley no es ahora un motor de dinamismo empresarial e innovador, sino todo lo contrario”... “En vez de sociedad de cambio y abierta se está mostrando como un monopolio, como una oligarquía tecnológica”.

  Y por cierto, la consejera García Cirac no dijo ni pío de las Cuentas –y líos- de la Fundación Siglo –poca transparencia–; ni habló de otras clamorosas ausencias. Por ejemplo, se destina mucho más medios económicos y de infraestructura al Festival de la Luz y Vanguardias, al Año de la Luz, a FACYL y a otros festivales, o a la cátedra de Tauromaquia y a eventos de promoción y formación de las Escuelas Taurinas, que al CIE USAL (Centro Internacional del Español) vinculado al VIII centenario de la Universidad de Salamanca.

              Pero García Cirac sí fue muy explícita en dar datos y especificaciones sobre la tan sorpresiva cátedra de Tauromaquia de C y L. El colmo es que la consejera hablara de “innovación y vanguardia”, o de incluir ese “gran púlpito docente del toreo” en el Plan autonómico de industrias culturales y creativas…    

   Sería bueno que con motivo de este centenario de la Universidad, la Junta, Salamanca y la USAL, miraran más alto y más lejos. Y buscaran, con patrocinios españoles y dotaciones de la UE, la puesta en marcha de una red de ciudades europeas de la Cultura, o el Campus de las Artes, o lideraran las ediciones de CreArt Europa, como proyectos de cooperación cultural. Pero, en serio, no de boquilla, sin fatuas promesas electorales, y sin contaminaciones pecuniarias de sacar solo “tajada” al turista de las piedras y a las despedidas de solteros. Mirar más alto de la provinciana y pacata endocultura para poder seguir “diciendo y educando” en el futuro a las nuevas generaciones. Pero, en serio, no de boquilla, sin fatuas promesas electorales, y sin contaminaciones pecuniarias de sacar solo “tajada” al turista de las piedras, a los del copeo y tapeo y a los de las despedidas de solteros.

                 Hay que mirar más alto de la provinciana y pacata endocultura para poder seguir “diciendo y educando” en el futuro a las nuevas generaciones.