Miércoles, 22 de noviembre de 2017

La socialdemocracia menguante.

Si gana Sánchez o Patxi el PSOE mengua. Si gana Susana el PSOE desaparece salvo en Extremadura y Andalucía. Nuestro pequeño Albert Macron se frotará las manos si gana Sánchez; Pablo Manuel si gana Susana; ambos si gana Patxi; y Mariano, Felipe, Bono, Corcuera, Leguina, Rubalcaba, Alfonso y el IBEX 35 encantados si Susana y Patxi sumasen sus fuerzas. Toda una operación de alquimia elaborada desde las alturas: se pone a un tercero en discordia (Patxi) y, a posteriori, Cupido entra en escena. Se repite, así, el guion de los ocho apellidos vascos. O sea: el vasco Patxi paseará en una calesa sevillana junto a Susana la rociera. El País feliz, el Mundo feliz, la Razón feliz, el ABC feliz y la mitad menos uno de los votantes socialistas cabreadísimos. ¡Qué el PSOE quede por muchos años desguazado, no importa! Ya tenemos a los naranjitos para echarles un capote al PSOE y al PP en el Congreso. Si en Portugal se conformó un bloque de izquierdas, nosotros en España lo haremos de derechas (¡perdón de centro!). Señoras y señores hay que reconocer que Mariano es un artista. Lo digo sin el menor atisbo de ironía. Me quito el sombrero. Primero se carga a sus internos y rencorosos enemigos; segundo mete su disidencia en un partido amigo; tercero pone de rodillas al PSOE; cuarto torea la inmensa corrupción institucional alegando que fue “cosa del pasado” (es decir de hace un año y medio); y quinto, contra toda evidencia callejera, proclama haber terminado con la crisis. Lo que digo: un artista. Y ahí sigue con su treinta y pocos por ciento de apoyos incondicionales, los trece o catorce de su marca blanca, otros pocos de cínicos nacionalistas y la abstención de los de la Gestora. Suficientes apoyos para terminar sin sobresaltos su legislatura y aspirar a otra u otras, a saber. Confío que esta pesadilla tenga fecha de caducidad. Cada día los medios, algunos, nos sorprenden con nuevos casos de corrupción, nos proporcionan datos acerca de la extensión de las tramas mafiosas y de la falta de independencia de nuestro sistema judicial. Tampoco la situación social y económica ha mejorado. Los puestos de trabajo se trocean por la mitad y con ellos los salarios. Y ojo con protestar porque te vas a la calle de inmediato. A todo esto, el “estado de bienestar” va siendo cosa del pasado en España y en Europa. ¿Qué ha pasado? A mi corto entender hemos llegado a esta situación por la dejación que han hecho las izquierdas de sus funciones, de su razón de ser. Su razón de ser es representar los intereses de los trabajadores, de los autónomos, de los pequeños empresarios, de los viejos y discapacitados. ¿Lo han hecho? ¡No, no lo han hecho! Dejaron de hacerlo hace mucho tiempo. Sus políticos se convirtieron en “profesionales”, los partidos en lobbies y sus militantes en clientes. Están amortizados. Ellos, a sí mismos, se han cortado la cabeza y abierto en canal. Abandonaron la calle y a sus sencillas gentes. Se fueron con los que tienen la pasta. Se fueron a medrar y a hacerles la pelota. Se quedaron solos. Los “de siempre” los desprecian y los demás, que son la inmensa mayoría, les desprecian. Esta y no otra es la historia de la socialdemocracia europea.