Sábado, 27 de mayo de 2017

Cuarta crisis psicosocial, ¿Cómo hacerlo?

Ahora,  ha llegado el momento de aprender a hacerlo.  A ser posible, deprisa y bien. Por cierto,  aclaró el Maestro mirándoles fijamente,  en caso de no poder hacer las dos cosas,  elegid siempre hacerlo bien, aunque sea más despacio.

¡Ya está bien de juegos! Anunció el mago Al nada más comenzar su clase. A veces,  el mago tiene  estas  cosas, pensaba Kay mientras observaba la cara de susto de los alumnos más jóvenes que creían estar siendo reprendidos por el Maestro, a pesar de estar en silencio como hacían siempre.

Nada más lejos de una regañina, simplemente,  era un juego de palabras,  uno de los métodos preferidos por el  mago para acaparar la atención del grupo, desde el primer minuto de la clase.

La dura realidad se impone, y os ha llegado la escolarización,  prosiguió satisfecho de la expectación que había conseguido.  Alguno de vosotros,  habréis  tenido ya experiencias de guardería en la fase tres incluso puede que en la fase uno pero no hay manera de saltarse etapas.

O por lo menos no conviene hacerlo, recalcó. La mayoría de los niños llamados hipermaduros,  en realidad están haciendo trampas y guardándose tareas críticas para más adelante.

Un tenue sentido de identidad, continuó,  se ha ido formando en vosotros en la anterior etapa al igual que un deseo incipiente de saber hacer algo. Ahora,  ha llegado el momento de aprender a hacerlo, a ser posible, deprisa y bien. Por cierto,  aclaró el Maestro mirándoles fijamente,  en caso de no poder hacer las dos cosas,  elegid siempre hacerlo bien,  aunque sea más despacio.

El reto que se os presenta en esta etapa, que comienza alrededor de los cinco años,  es la capacidad para iniciar preservar y finalizar satisfactoriamente una tarea, es decir, lo que podríamos llamar “la industriosidad” y cuya alternativa sería “la patosidad” o lo que es lo mismo , la incompetencia y el sentimiento de inferioridad.

Algunos niños, como los del pueblo vecino,  tienen la suerte de haber podido colaborar con sus padres y hermanos mayores en tareas domésticas,  en la cría de animales,  en artesanía o en cultivos, pero la mayoría de vosotros no habéis sabido lo que es trabajar hasta que habéis llegado a la guardería y al colegio.

Es en ese momento,  cuando adquirís conciencia del propio valor;  no por lo que os quieren, ni por lo buenos que sois,  ni por lo que os dejan hacer, sino por vuestra habilidad para hacer las cosas bien.

En los próximos siete años, más o menos, cualquier otra consideración disminuye ante el reto de cumplir objetivos y sentirse útil, aunque,  claro está, explicó el mago, todas las etapas se solapan y algunas, como ésta, más que las anteriores.

Durante mucho tiempo aún,  continuó con su “discurso” el mago,  se mantiene en vosotros los mortales, a estas edades,  la necesidad de jugar pues  la diferencia entre juego y trabajo estriba solamente en la diferente función que cumplen.

El juego,  es una manera de expresaros y de escenificar las dificultades con las que os encontráis y el trabajo,  una forma de obtener logros valiosos y de iros haciendo un hueco en el grupo.

No debéis de olvidar, recalcó Al,  que a través del juego habéis ido adquiriendo sensación de maestría, dominio sobre  las cosas y comprensión de cómo funcionan las leyes que rigen el mundo.

Los juguetes tienen sus leyes, que pueden ser las de la electrónica o la mecánica, se resisten a algunas manipulaciones, se rompen y, a veces, resulta que pertenecen a otra persona o que no son juguetes en absoluto, acordaros si no de la experiencia de la hija de la tendera con mi zurrón, dijo el mago sonriendo.

En fin,  concluyó el Maestro, en el mundo de la guardería el juego cambia por que ya no se hace con juguetes,  sino con personas. Pero de esto, mis jóvenes amigos,  hablaremos el próximo día.

 

Fotos:www.explorajuegos.com     www.jugetesviejos abandonados.com