Viernes, 26 de mayo de 2017

La era Trump: el futuro incierto de los derechos humanos

El salto a la arena política del ya presidente Trump, supuso una sorpresa primero y después un impacto en algunos sectores de los propios Estados Unidos cómo, por supuesto, en Europa. Sus discursos incendiarios y ofensivos fueron dirigidos inicialmente contra las minorías de su país y, posteriormente, contra otros colectivos como mujeres, prensa, discapacitados etc. Un amplio abanico de la sociedad fue duramente criticada por el candidato exceptuando, claro está, aquellos a quienes se dirigía su mensaje.

Autor: Jesús Piñuela. Activista por los Derechos Humanos.

No es el propósito de este artículo analizar las causas, complejas por otra parte, por las que un discurso agresivo y contrario al respeto de los Derechos Humanos terminó triunfando. En su momento Amnistía Internacional manifestó su preocupación por lo no eran más que declaraciones de candidato a la presidencia de Estados Unidos, si bien, muy preocupantes desde el punto de vista de los Derechos Humanos.

       Transcurridos los primeros meses desde la toma de posesión de Trump, las primeras medidas que va tomando su Administración confirman, desgraciadamente, que los vientos de la política actual no son nada favorables para el respeto de los Derechos Humanos.

            En su discurso de toma de posesión, en el que es habitual enviar un mensaje de esperanza y unidad, Trump afirmó que había comenzado la época del “América Primero”. En línea con esta declaración analizaremos en este artículo algunas de sus medidas, no sólo controvertidas, sino contrarias a los Derechos Humanos:

  • Inmigrantes y Refugiados. En su segunda orden como Presidente, Trump declaró a todos los inmigrantes irregulares objeto de deportación, independientemente de que tuviesen antecedentes penales o no. Para ello pidió que se contratasen 10.000 agentes más para la policía de inmigración y 5.000 para la policía de fronteras. Al mismo tiempo, Trump ordenó al Departamento de Seguridad Nacional que iniciase las gestiones para construir una barrera física en toda la frontera sur, insistiendo en que el coste debería cubrirlo México. En línea con esta política, el 27 de enero, Trump firmó una nueva orden ejecutiva en la que prohíbe durante 90 días la entrada en Estados Unidos de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Irak, Irán, Siria, Somalia, Libia, Sudán y Yemen. Además, suspende el programa de acogida de refugiados durante 120 días. La aplicación de esta orden ejecutiva por parte de la policía de fronteras fue instantánea y caótica. Miles de personas que esperaban a familiares o amigos procedentes de esos países se quedaron literalmente esperando en el aeropuerto. Los viajeros fueron detenidos en las terminales y obligados a volver a los países de origen. La Unión Americana por los Derechos Civiles (ACLU) presentó una demanda, consiguiendo la liberación de un iraquí detenido en Nueva York. Una juez federal de Nueva York detuvo la deportación de aquellos que estaban ya en los aeropuertos y con visados en regla. Un juez federal de Seattle, James Robart, ordenó que se paralizar la aplicación del veto migratorio en todo el país. El juez estimó que la orden violaba los derechos constitucionales de los afectados y su libertad religiosa. La Corte de Apelaciones de San Francisco rechazará el recurso del Gobierno, manteniendo la paralización del veto migratorio. La decisión se toma por unanimidad de tres jueces.
  • Prensa. En su vista a la sede de la CIA, delante de la pared donde están los nombres de los caídos en acto de servicio, Trump dijo: “Estoy en guerra con la prensa. Son de los seres humanos más deshonestos de la Tierra”. La primera rueda de prensa como presidente resulta explosiva, en ella mandó callar a un periodista que le pregunta por el aumento de ataques antisemitas en el país y responde de forma condescendiente a una periodista afroamericana que le preguntó sobre su relación con los legisladores negros. La guinda la puso señalando que la prensa proyectaba “odio” hacia él. Al día siguiente, el 17 de febrero, escribió en Twitter una frase que provocará indignación; señala que “la prensa es el enemigo del pueblo norteamericano”. En los días posteriores, el conflicto con la prensa se agravará. El portavoz del Gobierno, Sean Spicer, veta a 'The New York Times', 'Los Angeles Times', CNN, 'Politico' y 'Buzzfeed' en unas declaraciones en la Casa Blanca. La revista 'Time' y la agencia Associated Press no acuden a las declaraciones en solidaridad. Recientemente, la versión digital del New York Times ha reconocido un importante incremento del número de suscriptores.

  • Otras medidas. Estos primeros meses, desafortunadamente, han sido prolijos en otras actuaciones contrarias a los Derechos Humanos, Ataques al Poder Judicial, en la persona de algunos jueces, a consecuencia del veto migratorio, reunión con representantes de la industria farmacéutica para desmontar el “Obamacare”, poniendo en peligro el Derecho a la Salud para millones de ciudadanos; vetos en el Consejo de Seguridad para aprobar una resolución que impusiera sanciones el régimen sirio por el uso de armas químicas…

       La cantidad y la densidad de los temas darán para escribir otro artículo. A pesar de un panorama tan oscuro, hay que destacar que una luz se observa al final del túnel, y es la de aquellos ciudadanos de Estados Unidos y de otros países que están reclamando que los conflictos sociales no se resuelvan con la imposición sino con el respeto a la dignidad de todos, con el respeto a los Derechos Humanos.