Miércoles, 22 de noviembre de 2017

  Memoria de elefante

“Los mayores son expertos en mundología. Debemos aprovechar sus conocimientos escuchando sus aportaciones. Con ello todos nos enriqueceremos de una comunicación frecuente y abierta. También nos trasmiten nuestra historia y nuestros orígenes, siendo un espejo en que mirarnos”

Alguien dijo de nuestro -SER AUTÉNTICOS- de hoy: “El señor Crespo con su memoria de privilegio, sería capaz de ganar a 27 elefantes”. Él piensa bien, en conversación amena, ágil, haciendo gala de una prodigiosa memoria. Pudo ser un médico de medicina general estimable, pues tal era su vocación, o tal vez célebre locutor deportivo de Radio, pues propuestas tuvo para ello. Pudo ser poeta, recitador… pero no fue.

Así a “bote pronto” me dio una alineación de la Unión Deportiva Salamanca  de los años 35-36,  que él conocía desde que se llamaba “Unión Deportiva Española”. Teníamos un portero que era de Santander, un portero de librea. Defensas infranqueables; Solas y Pepín, la línea media Lolín, Jimeno y Pedrín en la delantera, Muñiz, Gil Cacho, Sánchez, Perete y Leal. Un equipo de gala, que solo perdió un partido con el Carabanchel, que era filial del Atlético de Madrid actual.

-Señor Crespo-¿Qué era aquello de los zapateros “remendones”?

Pues que había cinco casetos en el Arroyo de Santo Domingo; el primero de ellos era del señor Álvaro, una persona muy honesta; a continuación teníamos al señor Linos, una persona muy dicharachera y que contaba con la simpatía de todas las vecinas; a su lado estaba el cajón del padre de Andrés Manso, que era barrendero del Ayuntamiento y estaba de zapatero un hermano suyo llamado Justo, Otro era el kiosco del tío Gil, padre de los toreros “Zapaterito I” Y Zósimo Martín “Zapaterito II”… en fin… cinco casetos de zapateros remendones que estaban adosados a la pared de Los Dominicos, una vez pasado el puente, cerca de donde estaba el Colector descubierto de aguas residuales que daban su respectivo mal olor…  

-Señor Crespo- ¿Qué le parece si damos juntos un paseo de “puntillas” por aquellas calles tan entrañables de la Salamanca que usted tan bien conoció?

- Entonces los días tenían “24 horas”… y nos conocíamos todos, habiendo ciertas personas que todo el mundo estimaba. También alguna industria importante como la “Sociedad Anónima Mirat”. Pero me acuerdo perfectamente de Rodolfo Hernández “El Aguardientero” de la Fábrica de Cervezas, era un espejo de ciudadano. El maestro cervecero era un alemán, Jorge Zein y el barrilero, el señor Juan, un hombre muy campechano y muy bueno. Había también unos señores que se dedicaban a la compra y venta de hierro llamados Madriles y Magencio,  el primero, un señor muy redicho y el segundo un hombre que se “miraba en la familia”, con dos hijos, uno maestro nacional y el otro músico. En la calle de San Pablo vivía una persona buenísima, Críspulo Borrego Tejadura, que era adorador nocturno. Más abajo la familia Cordón y también Juan Huebra, que era un personaje de leyenda. Luego Fausto Oria y más allá estaba Pedro Paños, el sastre, padre de Primitivo Sánchez Laso y apoderado del torero “Granero”. Al lado Muebles Huebra y enfrente un famoso peluquero, Lucas Lorenzo en cuya peluquería se reunían los políticos, unos mauristas y otros de Sagasta, incluso de Salmerón… era un “mentidero”

Mucho más podíamos hablar y escribir del Sr Crespo y su “memoria de elefante”…. sus charlas profesionales como impresor con Don Miguel de Unamuno, con Matías Cobaleda, el banquero, el doctor Villalobos y el haber tenido la suerte de conocer personalmente a los periodistas salmantinos; Rufino Aguirre, Francisco Prado, Gabriel Hernández, Delfín Val, José Rojas, Enrique de Sena o Casanova… sin vanidad.

Yo creo sinceramente qué: “Don Alberto Pérez Crespo ( q.e.p.d) era un señor con una memoria prodigiosa, espejo de ciudadano y persona de muchísima talla. ¡ALELUYA!