Martes, 26 de septiembre de 2017

¡Viva la Guardia Civil!

Hoy es un día para el agradecimiento y el reconocimiento a los miles de Guardias Civiles que, cada día, velan por la integridad y seguridad de los ciudadanos españoles, en cualquier rincón de nuestro territorio, sean cuales sean su situación o condición personal. 

Se cumplen hoy 173 años desde que un 13 de mayo de 1844, el duque de Ahumada fundase de la Guardia Civil. Un cuerpo que se creó para garantizar la seguridad pública que España era incapaz de ofrecer en ese momento y que ha ido adaptándose continuamente a los cambios de la sociedad española.

Tantos años de existencia han llevado a la Guardia Civil a ser un cuerpo de seguridad sumamente preparado, competente y eficaz en el desempeño de sus funciones.

Pese a las múltiples dificultades que ha sufrido este Cuerpo, ha sido siempre un claro ejemplo de superación, de afrenta, de valor y de coraje ante los reveses que el destino ha dado a la sociedad y en los que la Guardia Civil siempre ha actuado de una forma impecable.

Su servicio a España ha llevado a un número demasiado alto de Guardias Civiles a morir en defensa de los ciudadanos a los que protegía, asesinados vilmente por enemigos de la paz, la justicia y la democracia, que atacaban a un símbolo del orden social y de la convivencia pacífica entre ciudadanos.

No podemos olvidar sus nombres, ni tampoco podemos olvidarnos de sus familias, que han sufrido la muerte de un padre, un esposo, un hijo, un hermano… Su entereza ha hecho que la sociedad española haya permanecido fuerte y unida en el recuerdo de todas estas personas y que hoy sean recordadas como lo que fueron: luchadores y defensores de su patria.

Vivimos en un gran país, con unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado profesionales, capaces de hacer frente a cualquier desafío, como han demostrado en todos estos años de Historia.

Quiero, y así lo manifiesto, que la Guardia Civil siga existiendo muchas decenas de años más, y que su presencia sea, como ha sido hasta ahora, un símbolo de concordia y estabilidad apreciado por los ciudadanos.

Habrá opiniones muy dispares, para todos los gustos y de todos los colores, pero yo tengo una postura muy clara: un trabajo como el que desempeñan a diario los Guardias Civiles españoles no está pagado, pues no podemos poner precio a la vida, esa vida que cada día arriesgan por defender su país, España, sus principios, sus leyes y sus valores.

Así que no me queda sino decir con orgullo: ¡Viva la Guardia Civil!