Domingo, 19 de noviembre de 2017

El ‘jamónturismo’ y el ‘gastroturismo conventual’, apuestas turísticas de la Diputación de Salamanca

El turismo gastronómico se está convirtiendo en una de las bazas más importantes para mejorar el turismo y reforzar la imagen de marcas de calidad

La provincia de Salamanca se caracteriza por poseer una variedad gastronómica excelente, con una amplia relación de Denominaciones de Origen, Indicaciones Geográficas Protegidas, Marcas de Garantía y sellos de agricultura ecológica. productos muy demandados por visitantes, profesionales de la restauración y el própio público salmantino. Por ello, la Diputación de Salamanca apuesta por el turismo activo con un fuerte componente gastronómico. 

La Diputación quiere aprovechar que en esta provincia se producen algunos de los mejores  ingredientes del país. Sus inmensos campos llanos, donde se cultivan leguminosas, cereales y patatas; sus escarpados terrenos poblados de olivos y almendros; su dehesa y su extensa cabaña ganadera; la reconocida industria chacinera; su producción hortícola; su increíble potencial para los amantes de la caza y las setas; y sus dos pujantes zonas vitivinícolas forman los vértices de una gastronomía tremendamente particular, sólida y muy asentada.

Toda esta variedad se ofrece a través de una serie de rutas que invitan a conocer diversos rincones de la provincia con sus mejores productos como protagonistas. El jamón ibérico es uno de los platos estrella, y la Ruta del Jamón  es el perfecto exponente del “jamónturismo”, con visitas guiadas por las instalaciones de sus productores para conocer la figura del cerdo ibérico y el peso cultural que ostenta en una zona como Guijuelo, disfrutar de un curso de corte a cargo de un maestro en esa disciplina y la posterior degustación de los productos del cerdo ibérico de bellota.

Otra de las propuestas nos lleva hasta los conventos de clausura, que son una magnífica opción para adquirir multitud de pequeñas joyas elaboradas con fórmulas magistrales, custodiadas con el paso el tiempo. Perrunillas, mantecados, repelaos, pastas, amarguillos, almendrados, jesuitas y nevaditos son solo algunos de estos pecados de obligada penitencia. Una opción para adquirir estos productos es dirigirse a los conventos y monasterios que se dedican a estas especialidades: Benedictinas en Alba de Tormes; Clarisas en Ciudad Rodrigo y Cantalapiedra; Agustinas en San Felices de los Gallegos o Carmelitas en Peñaranda de Bracamonte. Entre los ingredientes fundamentales de estas ‘dulces tentaciones’ figura la miel,  www.comunicacioniberoamericana.com producto en el que destaca Salamanca por cantidad y calidad. De hecho, la provincia salmantina ocupa el primer puesto en producción de miel y polen a nivel regional.