Miércoles, 22 de noviembre de 2017

El sol interior

“… El ver mucho y el leer mucho aviva los ingenios de los hombres”

Miguel de Cervantes

 

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, sin ninguna duda, el más asombroso es el libro… el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

Jorge Luis Borges

Desde estas páginas quisiéramos contribuir a fomentar el placer de la lectura, tarea difícil, hoy para muchos es casi una obligación más que un disfrute. En el meridiano de la feria del libro, lugar de encuentro de escritores, editoriales y lectores para fomentar la lectura y gusto por el libro, no solo la lectura nos abre imaginación transcendiendo nuestros sueños más cercanos, también es necesaria para el desarrollo y avance en el saber. Leer es la manera más profunda de aprender.

Quisiéramos presentar para nuestros lectores, la obra inédita de Carlo María Martini, en el que medita sobre las fragilidades y el combate espiritual de la vida cristina, titulada El sol interior. Nuestras fragilidades y la fuerza de Dios. Publicada en España por la editorial “Sal Terrae” en marzo de 2017, recoge una serie de ejercicios espirituales impartidos hace cuarenta años a una comunidad de monjas carmelitas descalzas en Roma, siendo Martini rector del Pontificio Instituto Bíblico. Gran conocedor de la Escritura Bíblica, sobre todo del Nuevo Testamento, profundiza en la lectura espiritual y la escucha del corazón, orientando la existencia hacia una profundidad contemplativa, sin perder la realidad de los grandes acontecimientos del mundo.

El cardenal Martini, trabajará de manera asidua en el campo del apostolado y la enseñanza espiritual, se comprometía tanto en Italia, como en el extranjero para dar conferencias, ejercicios espirituales y cursos bíblicos. Era muy conocida sus relaciones con cristianos de otras confesiones, y a partir de 1975, el mismo año que impartió los ejercicios a las monjas carmelitas, comenzó a visitar a los vagabundos y desheredados de una barriada del Trastevere. Fue allí donde entró en contacto con la Comunidad de San Egidio, fundada por el profesor A.Riccardi y de la que Martini llegaría a ser un buen amigo y asiduo colaborador (Tornielli).

Hasta ahora, su última obra conicida, Creo en la vida eterna, es libro sobre la fe en la resurrección que adquirió un carácter de testamento espiritual. Le acompañó durante 16 años el Párkinson, incapaz de comer y beber, decidió el momento de marchar con el Padre, rechazando cualquier alimentación artificial. El Párkinson fue quien no le dejó ser Papa en el 2005, un cardenal moderno, abierto, dialogante, pastor generoso y cercano con los que sufren y destinado a suceder a Juan Pablo II. Unas doscientas mil personas se acercaron a su funeral, a su último adiós, eso nos indica la popularidad en Italia y el cariño de muchas personas.

Martini, se dio a conocer en 1978, cuando Pablo VI, le invitó a predicar unos ejercicios espirituales en el Vaticano. En 1980, Juan Pablo II, le nombró arzobispo de Milán, tarea que desempeño durante 22 años, animando a la difusión de la Biblia y estableciendo un diálogo fructífero con los intelectuales italianos. En su jubilación se retiró a Jerusalén a seguir profundizando en su gran pasión, el estudio de la Sagrada Escritura. Recibió a lo largo de su vida numerosos premios y doctorados honoris causa, entre ellos el “Premio Príncipe de Asturias” de Ciencias Sociales en el año 2000, junto con su amigo e interlocutor en numerosos debates intelectuales, el escritor Umberto Eco.

Las diferentes tandas de ejercicios impartidos a las carmelitas descalzas del Monasterio de San Lázaro Alberoni en el año 1975, se graban en unas cintas, y después son transcritos por una religiosa del convento, depositándose en la biblioteca y allí acabaron olvidándose. Muchos años después, un joven sacerdote que reside unos días en la hospedería del monasterio los descubre, pide permiso para fotografiarlos y enviárselos al cardenal Martini. El texto lo recibe en Gallarate, la casa de los jesuitas, y se quedaron hasta la muerte del cardenal. Serán rescatados por la Fundación Carlo Maria Martini, tanto del archivo, como de los libros que el mismo Martini guardaba en su habitación, cuando catalogó todos sus textos en el año 2015. Después de revisado, sale publicado para la lectura de todos, con la frescura que tenía el joven jesuita que más llegaría a ser uno de los cardenal más avanzados de la Iglesia.

El libro comienza con el combate espiritual y la lucha del alma, combate cotidiano como lo fue en el apóstol Pablo. Esa contienda cobra sentido desde la realidad de Jesús de Nazaret, que dedica toda su vida pública a luchar contra todo alejamiento de Dios, tomando partido por el plan de Dios. Jesús sufrió y murió por las consecuencias de esta lucha, porque no fue reconocido su mensaje, al que inútilmente se intentó pisotear y sofocar. Para mantener activa esa lucha contra todo lo que aleja de Dios, son necesarias, según Martini, las exigencias bíblicas que subrayan la verdad, la justicia, el evangelio de la paz, el escudo de la fe, la familiaridad con Dios y la confianza en Dios. Por otra parte, el arma suprema que sostiene el combate decisivo, no es otra que la oración, confiado diálogo con el Señor que nos escucha y que nos habla al corazón. Sin olvidar, citando a Santa Teresa, que el Espíritu enseña a cada uno cómo moverse en su propia oración y qué parte concreta de tiempo dedicamos a pensar en los otros. Terminamos con las palabras de Martini, estamos llamados cada uno, en función de nuestra vocación, a oraciones diversas; en cierto modo todos estamos llamados a orar por los otros, a orar “por todos los santos”.