Sábado, 23 de septiembre de 2017

Visitas camperas de la Asociación Media Verónica

Los socios y acompañantes disfrutaron de su fiesta campera anual y también de una visita a la finca Los Alijares, de Adolfo Martín

En los últimos meses, la Asociación Media Verónica ha programado dos actividades desarrolladas en el campo. El pasado día 1 de abril, todos los socios y acompañantes disfrutaron de su fiesta campera anual. En esta ocasión se celebró en la Finca Morquera, de José Carlos Cañero, situada en Tarazona de la Guareña. Día completo en el que no faltaron las viandas, entre las que hay que destacar la paella elaborada por Manolo ‘Bolero’ y su mujer Esperanza, y, por su puesto, la capea tradicional en la que se lidiaron tres becerras y un añojo, con los cuales demostraron sus buenas maneras muchos de los socios asistentes.

Y por otro lado, el domingo 12 de marzo, llevamos a cabo la visita a la ganadería de D. Adolfo Martín. La finca Los Alijares, situada entre los términos de Almorahín, Miajadas, Escurial y Villamesías, acogió hasta la fecha la salida más numerosa de cuantas hemos hecho, pues, hasta 53 personas entre socios y no socios, nos desplazamos hasta tierras cacereñas, para disfrutar de un gran día en el campo. El agua caída durante el invierno hacía que la finca luciese sus mejores galas y los toros disfruten de hábitat envidiable. 

Jesús, el guía de la visita, nos recibió en el salón de Los Alijares e hizo una brillante introducción y defensa de lo que constituye el mundo del toro en general y su vida en particular en la dehesa, donde las personas adquieren valores y una madurez que no te dan otros campos, “esto no es Walt Disney, es la vida real”. El día estaba soleado, pero el fuerte viento, que imperó durante toda la jornada, hizo que el caldo de bienvenida fuese muy bien recibido por todos. 

Una vez instalados en el remolque, perfectamente preparado para las visitas, fuimos viendo la camada de D. Adolfo a través de los diferentes cerrados, empezando por los erales, cuya diferencia con los utreros es abismal, pese a llevarse únicamente un año de diferencia. Algunos de estos últimos ya lucen remates y caras propias de cualquier plaza de primera categoría. Los cuatreños, con miradas más vivas y la seriedad propia de la edad, se movían en cercados más amplios. Como bien no explicó Jesús, en esta casa, no hay corredero por lo que a los toros les ponen la comida a una gran distancia del agua, como toda la vida. Por último, vimos los cinqueños, en uno de los prados más bonitos de la finca, dominada por berrocales y encinas. 

Cuando pensábamos que habíamos terminado de ver toros, llegó el plato fuerte. Descendimos del remolque y, desde una de las tapias que separan varios cerrados, pudimos ver los toros que el ganadero tiene reseñados para la Feria de San Isidro, y que estoquearán el 9 de junio Antonio Ferrera, Juan Bautista y Manuel Escribano. Una corrida seria y fuerte, perfectamente rematada, pese a que quedan casi 3 meses para ser lidiada. El poder ver los toros, a menos de 10 metros, hizo las delicias de los presentes, como así comentaban en el almuerzo previo a la comida, que consistió en huevos rotos con “morcilla de pobre”, regado con Rioja y cerveza.

Acto seguido nos sentamos a comer en el salón, en donde nueve cabezas de toros e innumerables premios y menciones (entre ellos el trofeo que entregamos al ganadero el día del coloquio en Macotera), hacen del mismo un lugar muy taurino. La comida ponía punto y final a una jornada de campo espectacular, donde el epílogo lo pusieron la guitarra y el cante flamenco a cargo de profesionales de ese mundo, a los que dieron la justa réplica Fidel y Juan el Comenencias, llevándose los aplausos de todos los presentes. 

Destacar que, salvo excepciones, la mayoría de los toros, que vimos, estaban sin fundas, lo que nos hizo disfrutar más aún de la visión del toro en el campo.

Eutimio Cuesta