Martes, 26 de septiembre de 2017

Visto y no visto: la performance de Miquel Barceló para VIII Centenario de la USAL

Quieren convertir a Salamanca –con su USAL– en el centro de un “gran negocio de millones de euros”, como abanderada referencia europea e internacional del emprendimiento y la innovación. Otros, anhelan convertir nuestra ciudad, con este macro evento expositivo de Barceló, además de parque temático de gran atractivo turístico, en el epicentro mundial del arte contemporáneo. Menos lobos, caperucitas...

            "Esta performance tiene mucho que ver con mi obra: observar la desaparición", dijo Miquel Barceló en la inauguración de los preámbulos del VIII Centenario de la USAL, ante autoridades académicas, políticos y élites de la cultura y sociedad salmantinas.

Y es verdad –por arte de magia, no de birlibirloque– desaparecen del gran lienzo blanco las pinturas que el artista había realizado durante 15 minutos en una acción vanguardista –action painting– amenizada por la música de Pascal Comelade. Muy propio de los años 90. Sobre ese lienzo de papel, el autor mallorquín lanzaba enérgicos brochazos con rodillos, trozos de gomaespuma, pelotas de fútbol, etc. Gracias a este soporte peculiar, traído desde Japón, afloraban las imágenes de la tinta, al mojarla, y después de unos minutos, al secarse, iban evaporándose las pinturas.

 Más allá de trasnochadas filosofías y metalingüísticas sobre el arte contemporáneo, la contemplación en directo de ese espectáculo de pintura en acción y volatilización, gana muchos enteros al celebrarse en el magnífico marco renacentista del Patio del Colegio de Fonseca de la Universidad de Salamanca.

¿Tradición y modernidad? Ahí ya no estamos tan de acuerdo con los asesores y/o comisarios de la muestra. Y en esto del arte moderno hay muchos atrevidos “entendidos” y muchos críticos. Sí, podemos comprender que es tradición y modernista porque imita acciones vanguardistas propias del Neoexpresionismo de  los años 80 y 90. Pero en la era de la postmodernidad y de la digitalización, de la Ciencia, Arte y Tecnología, –de los Intermedia–, “the phantom image” se queda a las puertas. Y no pasa nada. Pero quizás no era lo más apropiado para celebrar el inicio de los fatuos del VIII Centenario de la USAL, ni por su concepto ni por su contenido y temática, ni por su realizador. La performance la “imagen fantasma”, nada postmoderna y sin discurso narrativo y/o poético, está a años luz de lo que se hace actualmente en el mundo del Arte. Todo ello, aunque sea una acción de Barceló “el artista español mejor valorado internacionalmente en la actualidad”. Parece una acción pintoresca, más bien, de un magazine televisivo de las que realiza el “hombre de negro”.

Y la pretensión de algunos de que fuera un oda a la fiesta de la tauromaquia vinculándola a la USAL, aparte de ser políticamente algo incorrecta, es un mal argumento del arte de otras épocas. Otros críticos hablan de la elegía a lo efímero, con moralina final –como el propio artista afirma “es una de las obsesiones y de los temas que dominan toda mi obra”. Otros van más allá de estas interpretaciones y sustentan que la performance de Barceló “La imagen fantasma” trataba sobra la fugacidad del arte. Y resaltan el interés monomaníaco de Miquel Barceló por el paso del tiempo y la muerte.

Y ya para rematar las exégesis sobre la acción del mallorquín, algunos hablan de la metáfora de lo que hay que reinventarse para no desparecer. Se le está diciendo claramente a la USAL que no cacaree tanto –ni se jacte en exceso de su glorioso pasado– y miren de frente la era de las universidades tecnológicas, ultramodernas, como esas de Silicon Valley, o pretender ser el “nuevo Cambridge del siglo XXI”, según unos eminentes profesores que abogan por la creación masiva de startups. Quieren convertir a Salamanca –con su USAL– en el centro de un “gran negocio de millones de euros”, como abanderada referencia europea e internacional del emprendimiento y la innovacientes * iglo XXImecomo del siglo XX1"einto.ón. Otros, como el alcalde Fernández Mañueco y Alain Saldaña, presidente de los hosteleros, anhelan con este macro evento, convertir nuestra ciudad, además de parque temático de gran atractivo turístico, en el epicentro mundial del arte contemporáneo. ¡Menos lobos, caperucitas! Algunos cargos importantes del Banco de España nos han advertido ya, y les “preocupa que Salamanca no avance y quede relegada a capital fósil”. 

                    

Esto es vano y perecedero, la imagen fantasma (the phantom image) de la grandilocuencia charra, es como en la magia “nada por aquí, nada por allá”. A pesar del esfuerzo del artista y de su propio arte, el cuento de la lechera se desvanece. Según el Observatorio de la Cultura 2017 de la Fundación  Contemporánea, en el ranking de ciudades españolas sobre Cultura (calidad, innovación, creatividad, producción e industrias culturales, destinos turísticos y presupuestos culturales), Salamanca está muy abajo, entre los puestos 25 y 30. Y nosotros nos creemos el ombligo del mundo. Sí, en patrimonio histórico sí, pero tan modernistas queremos aparentar que olvidamos que somos muy provincianos y antediluvianos en otros temas.

Contradiciendo al propio artista y a sus asesores y comisarios, diremos que la mayoría de los edificios del patrimonio histórico de la ciudad, de la USAL, no son medievales. Por ejemplo, la Escalera del Conocimiento en Patio Escuelas Mayores es del sigo xv, y no tiene mucho que ver con los contenidos y simbolismos que Barceló ilustra en esta macro propuesta expositiva para las efemérides del VIII Centenario de la USAL.

Tampoco sabemos dónde está la fuente de inspiración del sello oficial, que expresa el dinamismo de la vocación de universalidad y búsqueda del conocimiento a través de los siglos, propios de la USAL. No lo vemos, ni en el logo que diseñó Barceló en su día, ni en los contenidos de esta muestra y acción artística de “la imagen fantasma, a pesar del empeño del rector Daniel y de algunos patrocinadores.

Eso sí, merece la pena visitar la gran exposición de Barceló en Salamanca (incluidos “el auricular gigante”, el “Grand Elefant dret” con sus flatulencias, las excelentes naturalezas muertas, las pinturas blancas, las coloristas de frutas, tomates y pimientos, aves y otros animales. Es un valor añadido que la USAL regala a la dimensión turística de la ciudad, que no olvidemos “está a la cola de España en rentabilidad turística”.