Jueves, 27 de julio de 2017

Juan Antonio Pérez Millán, enamorado del cine, enamorado de la vida

Seguirá siempre en la memoria de los que lo conocimos y de todos aquellos niños y jóvenes de entonces a los que enseñó a amar el cine, “la fábrica de los sueños”                                                                      

En Cáceres a donde he viajado por asuntos personales me ha llegado la noticia transmitida por los digitales salmantinos, que siempre suelo leer cuando estoy lejos de casa, la triste noticia del fallecimiento de un antiguo amigo Juan Antonio, alias”el tigre”. La noticia me ha impactado y ha removido recuerdos comunes lejanos cuando nos conocimos en el entorno del Cine Forum Fecum allá por los años 70. Salamanca fue siempre una ciudad cinéfila pero sin apoyo alguno de las instituciones públicas como prueba aquél estupendo Certamen de Cortometrajes del Cinema Salamanca que murió por falta absoluta de apoyos.                                

En los inicios de los 70 con una Universidad que se alejaba aceleradamente de la grisura y el aburrimiento franquista, los jóvenes creaban grupos de teatro y se dedicaban a representar obras ajenas a la populacheria del régimen en él siempre Acogedor Juan del Enzina, un teatro mimado por José Martín Recuerda y lleno de vida y entusiasmo por los grupos de teatro universitario.                        

Al mismo tiempo, el interés cinematográfico se encauzaba con el viejo Cine Club universitario, impulsor de las famosas Conversaciones de Salamanca de 1953 de las que tanto sabe Ignacio Francia, y con el más joven Cine Forum Fecum creado en 1968 con el apoyo de los jesuitas en la calle Serranos.     

El Cine Forum Fecum del que estoy orgulloso de formar parte de su Junta Directiva hasta su desaparición en 1978 tuvo un extraordinario éxito porque no se conformaba con exhibir películas de la Filmoteca Nacional, como era costumbre en los Cineclubs de entonces, sino que con Manolo Pérez López, Fermin Campoamor, Juan Antonio Pérez Millán, Vicente Pedraz y yo mismo recorríamos las distribuidoras de cine de Madrid para conseguir películas subtituladas que no pasaban por los cines comerciales y por lo tanto eran estreno riguroso en Salamanca o incluso ciclos de películas que nos proporcionaban las embajadas como Cuba o China.  El trabajo de seducción de los distribuidores era grande porque no teníamos casi dinero y los carnets trimestrales eran muy baratos, podía más el ingenio, la demostración de conocer muy bien el cine de entonces y un público fiel que llenaba las cuatro sesiones del Cine Forum Fecum. Es justo reconocer que la Labor de documentación, vía revistas y libros de cine españoles y extranjeros y el impulso a los pequeños folletos que editábamos para los socios era cosa de Juan Antonio Pérez Millán que se integró enseguida en el magnífico equipo de presentadores del que disponía el Cine Forum Fecum. Y mientras desarrollaba esa magnífica labor, editó una colección extraordinaria de cine, en colaboración con Lola su mujer, para la editorial Sígueme.    

Ahora, cuando el viejo amigo de tantas luchas y esfuerzos se ha ido quiero resaltar su enorme humanidad, su sonrisa e ironía siempre presta, virtud solo de los inteligentes, como demostró después con sus diferentes cargos y sobre todo con la puesta en marcha de lo que todavía hoy es su magna obra, la Filmoteca Regional de Castilla y León. Juan Antonio Pérez Millán seguirá siempre en la memoria de los que lo conocimos y de todos aquellos niños y jóvenes de entonces a los que enseñó a amar el cine, “la fábrica de los sueños”.