Domingo, 22 de julio de 2018

29 años en cuatro poemas

Nunca va a ser ayer; siempre mañana...

I

 

Es tan grande el amor que, amor, nos une

y tan corto el umbral que nos separa...

Es tan firme la unión en la distancia

y tan fugaz el tiempo que se intuye...

 

Es tan real el sueño que descubre

un horizonte nuevo que se alcanza...

Es tan madura nuestra ingenua calma

nacida del amor, que a amor acude...

 

Mas, a veces, abrazos de la noche

clavan hielo y dolor en la ternura

y parece que amor huye y se esconde.

 

Pero siempre amanece tras la aguda

sensación angustiada; amor, entonces,

tu luz se hace tan fuerte que se escucha...

 

II

 

Te necesito, amor, dulce y cercana;

te necesito piel y pensamiento,

sueños en tierra y mar de nuestros sueños,

libre caricia al ser de amor esclava.

 

Te necesito, amor, firme y amada;

te necesito fuente de agua y fuego;

calma, llamada, luz, azul silencio

que da la plenitud de las palabras...

 

Te necesito, amor, y veo distancia

cubierta del amor de nuestro hijo

y a veces del amor de alguna lágrima,

 

tinta del verso eterno que te escribo.

Te necesito, amor, en cuerpo y alma;

siempre mañana, amor, te necesito...

 

III

Es ilusión ser el primer soneto

 

los primeros poemas, los primeros amores

recuerdos que buscamos casi siempre

para que no lo sean, para que vuelvan

para volverlo a ser, así sea poco, falso

 

la ilusión de tomarte de la mano

la de volverme tu primer soneto

 

la de volvernos el primer soneto

siquiera el primer

                            verso

                                      be[r]so

 

IV

Pilar

 

Me pides un poema:

que te duerma en un verso nuestro tiempo,

todo el tiempo.

 

Hace mucho que no te escribo nada, parece,

pero sabes que eres tú quien escribe,

que aquella noche de hace ya algunos años

todavía no amanece;

que estamos empezando.

 

De momento, se esconden los sonetos;

quizás ahora sí se volvieron

una especie de cárcel:

no puedo aprisionarte en una rima...

 

Este momento extraño que nos toca vivir,

que a veces nos asusta,

solo tiene un absurdo,  y no lo vemos:

pensar que alguna vez no estemos juntos.

 

En fin, que tal vez somos

un poquito más viejos;

ya dejamos la casa,

ya hemos llorado muertos;

ya no podemos ver

dónde termina el tiempo,

pero sabemos que allí están nuestras sombras.

 

@ignacio_martins

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