Sábado, 24 de junio de 2017

Denuncian eflorescencias de sales en diferentes monumentos históricos

En las fachadas de la Plaza Mayor, Catedral Vieja, Casa de las Muertes, Orellana,iglesia de San Boal o Puente de Soto 
Imagen de la piedra dañada en la Plaza Mayor

La Asociación “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” se ha dirigido a las administraciones públicas competentes en materia de patrimonio histórico para informar de la existencia de eflorescencias de sales en las fachadas de la Plaza Mayor, la Catedral Vieja, la Casa de las Muertes, el Palacio de Orellana, el Palacio de Arias Corvelle, la Iglesia de San Boal, el Puente de Soto y en el edificio catalogado sito en Plaza de Juan XXIII nº 13.

Al tratarse de edificios construidos con piedra arenisca éstos requieren de una especial atención a fin de prevenir y evitar posibles afecciones que la deterioren, como es el caso de las humedades las cuales expulsan desde el interior las sales que componen la piedra. En consecuencia, ésta pierde su naturaleza: composición, estructura y color.
 Cuando la deficiencia que ocasiona la humedad no es resuelta y persiste, se está contribuyendo a que el deterioro sea aun más irreversible, por magnitud y gravedad, con la consiguiente pérdida de material, incluso de elementos decorativos. Tras subsanar las deficiencias la piedra afectada debe ser tratada por expertos.
Las eflorescencias de Plaza Mayor, Catedral Vieja y Casa de las Muertes (Bienes de Interés Cultural) ya fueron denunciadas con anterioridad y sólo en el último caso se han revisado las causas del daño producido; la inacción de las Administraciones Públicas y de los propietarios, ante la irreversible degradación y pérdida de materiales de los monumentos construidos en piedra arenisca, pone de manifiesto la absoluta indiferencia de unos y otros para proteger y conservar patrimonio histórico-artístico común.

“Es muy lamentable que, por ejemplo, un edificio como la Casa de las Muertes, que es una joya del plateresco español, haya perdido tanto material, en tan sólo unos pocos años, en las piedras que conforman la cornisa de la fachada, cuando se habían conservado íntegras durante casi cinco siglos”.

Por ello la Asociación insiste en solicitar que sean los técnicos de las Administraciones quienes visiten los edificios y hagan seguimiento periódico de los mismos para detectar las deficiencias con prontitud y que así puedan ser solventadas con la mayor celeridad posible.