Martes, 24 de octubre de 2017

Sólo el 4% de los casos de atención primaria se derivan a especialistas

La primera línea de la sanidad atiende al año más de 26 millones de consultas y más de dos millones de urgencias en Castilla y León, donde el 16% del gasto sanitario se destinó a este servicio en el último ejercicio, el más bajo desde 2004 pero mayor que la media nacional

La región cuenta con 8.280 empleados en atención primaria

Los recortes que trajo la crisis afectaron fundamentalmente a la Atención Primaria y no solo en contención de gastos en recursos humanos, medios técnicos o implantación de tecnologías, en precariedad laboral o pérdida de dietas, sino en el freno que supuso para su pertinaz desarrollo.

Porque si hay algo que no se les puede negar a médicos de Familia y pediatras, a enfermeros, técnicos o fisioterapeutas de este llamado primer nivel asistencial es su interés por innovar, la puesta en marcha de buenas prácticas, el impulso de experiencias pioneras y el interés por mejorar el sistema preventivo; aunque siempre con el choque frontal de la carencia de medios, de la falta de tiempo. Su balance en investigación es, comparativamente, de los mejores de España y sus trabajos en propuestas, congresos y jornadas para repasar el pasado y mirar al futuro son también frecuentes y más allá de la mera galería.

Y no es que la red de los centros de salud (247), de Especialidades (14), de guardias (20) y consultorios (3.652) de Castilla y León, ni la ratio de tarjetas por profesionales de 924 pacientes por facultativo –aunque la media no muestra la real accesibilidad por cuestiones de dispersión y envejecimiento– o el acceso a formación sea, ni mucho menos, de las peores de España. En muchos de estos datos puede presumir de una buena posición;pero tanto sindicatos, como las sociedades científicas que los representan, organizaciones colegiales e, incluso, de usuario insisten en la necesidad de recuperar recortes que afectaron más a Primaria que a Especializada; en acabar con las consultas masificadas principalmente en el medio urbano; con el deterioro de las condiciones laborales y retributivas con acumulaciones indiscriminadas; las no sustituciones o el recorte en retribuciones; la sobrecarga de tareas burocráticas –aunque por fin la extensión de la receta electrónica que libera tiempo es una realidad–; las escasas perspectivas de desarrollo profesional sobre todo con la pasada suspensión de la carrera profesional; el bajo reconocimiento por parte de las instituciones y el mal funcionamiento de las herramientas informáticas; aunque en la actualidad el programa Medora que tantos problemas generaba parece haber mejorado su rentabilidad y uso; aunque las conexiones con el sistema hospitalario siguen siendo una asignatura pendiente.

Recursos

Y si algo preocupa especialmente a médicos de Familia y pediatras es que pese a ser como tanto se repite ‘la puerta de entrada a la sanidad’ y a tener una alta capacidad profesional para ser resolutiva adolece de falta de presupuestos suficientes y de medios.

En cuanto a los recursos, la vieja demanda de este sector es el acceso a más pruebas de diagnóstico. Dado su papel central en el sistema sanitario, «deberíamos tener acceso al catálogo completo de pruebas complementarias según indicación razonada y criterios de eficiencia clínica. Así, sería necesario el incremento de la disponibilidad de técnicas como ecografía, radiología, endoscopias… y la definición de un catálogo de pruebas complementarias homogéneo en todo el país». La situación en este sentido de Castilla y León es, junto a Galicia, Extremadura o Castilla-La Mancha, entre las peores de España.

No obstante, la respuesta de los centros de salud de Castilla y León es muy eficaz, al menos según los datos de resolución que maneja la Consejería de Sanidad. Así, en 2016 se realizaron 26,5 millones de consultas en Atención Primaria. La derivación de casos a los especialistas hospitalarios fue de 1.174.884, el 4,4% del total de consultas realizadas. Por lo tanto, de forma ambulatoria se resuelve el 95,6% de las consultas sin precisar intervención hospitalaria. Y, en lo que respecta a las urgencias, de las 2.074.915 atendidas se enviaron al servicio hospitalario un total de 64.540 y a emergencias sanitarias del 112, un total de 4.610. Es decir, en los centros de salud se resuelve el 96,7% de las urgencias atendidas y se deriva solo el 3,3% de las que llegan a sus puertas que, lógicamente, no son casos ni accidentes muy graves que requieren medios hospitalarios. Y pese a esta capacidad de resolución, los recortes en medios y en horarios de atención continuada hacen que los pacientes recurran directamente al hospital por pura accesibilidad, como ha ocurrido en los últimos inviernos.

Presupuestos

En cuanto a los presupuestos destinados a AtenciónPrimaria, la reivindicación del sector es el incremento del presupuesto hasta suponer el 16% del total para sanidad en un año y el 20%, en cuatro años. Asturias, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León son las únicas que han cumplido al menos con esta primera fase. Castilla y León es la tercera comunidad –detrás de Extremadura y Aragón– que mayor dotación económica relativa otorga a la Atención Primaria. El 16,3% del gasto sanitario se destina a la misma, frente a un 13,4% de media nacional; pero es el porcentaje, no obstante, más bajo desde, al menos, 2005.

En cuanto al gasto en retribuciones entre la Primaria y Especializada, «la situación es similar y el esfuerzo se ha mantenido en el tiempo. En 2016, el gasto en retribuciones de los profesionales de Atención Primaria representó el 28,6% del total de las retribuciones de Sacyl y en 2004 esa proporción fue del 29,8%».

Los médicos de este nivel asistencial, en cambio, tienen muy definidas las pérdidas retributivas que han supuesto los años de crisis y así lo recoge su informe sobre la ‘Situación de la Atención Primaria en Castilla y León’. Según el mismo, que recoge información del trabajo sobre salarios de la Cesm (el Sindicato Médico), las pérdidas directas en retribución de los facultativos de Castilla y León entre los años 2009 y 2014 fueron de entre 6,2% y el 6,4%. «A estos importes hay que sumar un incremento de jornada de 2,5 horas semanales que, económicamente, tienen un valor aproximado del 6,70% de las retribuciones brutas. Si añadimos la supresión del complemento de productividad variable, que aunque difícil de evaluar, supone mínimo 1.800 euros anuales y teniendo en cuenta el incremento de impuestos y la inflación, equivaldría a una pérdida de poder adquisitivo de entre el 30% y el 35%».

Este informe recoge, además, otros recortes económicos como la supresión de la compensación por daños en el vehículo particular utilizado para fines asistenciales; la congelación durante años de las cantidades que compensan kilometraje; la manutención en guardias –que ahora se recupera–; la supresión de las ayudas sociales que anualmente se ofertaban y la acumulación de tareas por la sustitución a compañeros sin ninguna compensación. En cuanto a las ratios, la Consejería de Sanidad defiende que «tenemos los mejores de profesionales de Atención Primaria. Además, «en nuestra comunidad disponemos de 588 puestos adicionales de médicos de Área y 442 enfermeros para apoyar y sustituir consultas o guardias. En 2014 se sustituyeron 132.609 días; en 2016 fueron 220.672, es decir, un 66% más y en 2017 está previsto incrementar la dotación para sustituciones».

Entre los fuertes de estos profesionales destacan su aportación en la investigación que figura entre las comunidades en cabeza. Existen importantes diferencias en cuanto al volumen de producción científica entre las diferentes comunidades. Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha fueron las que aportaron un mayor número de publicaciones (309, 144, 97, 78 y 77 respectivamente), según datos de 2015. En cuanto a la gestión integrada de Primaria y Especializada, la región ocupa una posición media en el país en cuanto a la misma;pero, no obstante, este modelo tiene voces más que críticas al considerar que tal modelo resta peso a la Primaria y centraliza la asistencia en los hospitales.