Martes, 24 de octubre de 2017

La desaparición de las truchas 

“(…) decir medio ambiente seria como decir la mitad, puesto que es medio para unos y la otra mitad para otros”

Hace ya demasiado tiempo que las aguas de nuestros ríos y todas las especies que viven en ellos han ido cambiando y desapareciendo a pesar de los intentos por recuperar el medio natural, porque decir medio ambiente seria como decir la mitad, puesto que es medio para unos y la otra mitad para otros.

Con este juego de palabras trato de explicar cómo fue la apertura de la trucha en este año, y aunque no merece demasiado la pena, estoy buscando palabras con qué explicarla, pues no hace tanto tiempo que cientos, que digo cientos, miles de pescadores de los cuatro puntos cardinales se repartían por todos los ríos de nuestra provincia y fuera de ella, en busca de las truchas.

Entonces sí es verdad que había truchas, a pesar de pescar con muerte o cupo de capturas. Este año el cupo es cero según la normativa, donde dice en el apartado b, en aguas trucheras de acceso libre, cero; en escenarios sociales, cero. Así que me viene a la memoria que después de muchos años de acotados sin muerte, esta medida no han conseguido recuperar la especie, por lo que algo se está haciendo mal.

Creo que no es cuestión de echar a los pescadores de los ríos sino de adaptarse a los cambios que se están produciendo en el medio natural. Como ejemplo hay que recordar lo que ha cambiado la agricultura, la distribución de las aguas, la construcción de grandes obras hidráulicas, los nuevos habitantes que poco a poco están colonizando o invadiendo nuestros ríos, a los que ponerles nombre aquí sería una lista muy larga, demasiado larga.

Voy a citar un párrafo de la ley de 20 de febrero de 1942 por la que se regula el fomento y conservación de la pesca fluvial. Dice así: “Las disposiciones legales que han venido regulando la conservación y fomento de la pesca fluvial no lograron la debida eficacia por falta de elementos de acción, dada la dificultad de aplicar sus preceptos, en todo su alcance, a la múltiple variedad que ofrecen las respectivas características de los ríos, y habida cuenta también de la forma de sustanciación adecuada a sus infracciones. Se ha llegado a extremo tal de empobrecimiento en los cursos fluviales, que el Estado, poseído hoy como nunca, por fecundo anhelo renovador, no puede por menos de fijar su atención en los problemas de la riqueza piscícola, cuyo desenvolvimiento no cabe desconocer que afecta, en grado notable, a nuestra economía”.

Aquí lo dejo, buena pesca.

Por José Ignacio Hernández