Miércoles, 23 de agosto de 2017

Pedagogías musicales: Dalcroze

A comienzos del siglo XX, con la llegada de la rítmica, llegó también un gran interés por el conocimiento del ser humano, por lo que las ciencias sociales comenzaron a desarrollar  la pedagogía, la psicología y la sociología, con las que Jacques Dalcroze intenta poner al individuo en posesión de todos los medios posibles para hacerlo autónomo mediante la acción y la reacción.

Dalcroze considera que en la música se encuentran todas las facultades humanas porque permite el baile y la expresión llegando a lo más hondo de nuestros sentimientos, conjugando el sonido y el movimiento.

Es por esto que el ritmo, el movimiento y la danza son los elementos fundamentales de la metodología de Dalcroze en la que la música juega un papel definitivo.

Postula que la música no puede ser patrimonio de solo unos pocos y que la Rítmica (como denomina a su método) debe ser obligatoria en la escuela, con la cual los alumnos se acostumbran a conocerse como instrumentos de percusión rítmica para controlar el autodominio y mejorar la eficacia de la acción y la expresión emocional. Para Dalcroze el cuerpo es el instrumento con el cual se representa cualquier elemento musical como el ritmo, la melodía, los cambios de dinámica, la armonía y la forma.

Con esta metodología intentó cerrar las fisuras que había en los métodos de enseñanza musical ya existentes y que, a fin de cuentas, creaban carencias en los músicos profesionales generando lo que denominó “arritmia musical”.

Considera que existe un sexto sentido, el muscular, que se desarrolla a través del movimiento guiado por sonidos. A través del movimiento corporal pretende desarrollar el oído musical y los sentidos melódico, tonal y armónico.

En esta metodología el solfeo se entiende como un despertar del sentido de los grados y de las relaciones de altura entre los sonidos, abandonando el sistema tradicional de escalas y haciendo uso de un sistema de escalas propias cantables a la altura real, transportando cada melodía al Do central, generando así la escala de Do a Do’.

Para llevar a cabo sus clases se apoya en la utilización del piano como instrumento melódico; que subraya las propiedades elásticas del cuerpo, y polifónico; que saca a la luz la totalidad compleja de la relación espacial.