Lunes, 28 de mayo de 2018
Ciudad Rodrigo al día

La Semana Santa Mirobrigense gana en “unidad” en su espectacular colofón

CIUDAD RODRIGO | La Ilustre Cofradía de la Santa Cruz fue la única que no participó en la Procesión del Resucitado

Ciudad Rodrigo puso a última hora de la mañana del domingo el broche de oro a la espectacular Semana Santa que ha vivido durante los últimos 10 días, que han estado presididos prácticamente en su totalidad por el sol y las altas temperaturas, que han contribuido a realzar tanto el desarrollo de las procesiones como el disfrute de las mismas por parte de miles y miles de personas.

El cierre se produjo como siempre con la procesión del Resucitado en la cual, como apuntó el Obispo Raúl Berzosa en el cierre de la mañana en la Iglesia de San Agustín, “se ha hecho realidad” lo que él mismo pronosticó en el mismo lugar y en el mismo momento hace un año: que mientras él siga como Obispo Civitatense, la Semana Santa será “más grande, más unida y mejor vivida”.

En este sentido, Berzosa pidió un aplauso para la “unidad” mostrada este año por las Cofradías, que desafortunadamente no llegó a ser plena. En esta ocasión, sí participaron en la procesión del Resucitado la Cofradía de Jesús Amigo de los Niños y de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración, uniéndose a las que ya lo venían haciendo: la Oración del Huerto –que no ha faltado ningún año-, las Angustias y La Soledad, además de evidentemente la Cofradía organizadora de este desfile, la de Jesús Nazareno.

Sin embargo, hubo una ausencia, la de la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz, que por tercer año consecutivo decidió no salir (“por las razones de siempre”, según su presidente, Arturo Ronco), pese a que desde la Cofradía de Jesús Nazareno se había abierto la puerta este año aún más para favorecer la presencia del resto de entidades para dar el realce que se merece al último desfile de la Semana Santa.

En este sentido, se había decidido que las banderas de las Cofradías saliesen todas ellas con La Dolorosa de la Catedral, vistiendo sus portadores la vestimenta oficial, con capuchón incluido, de sus respectivas entidades. Mientras, se había invitado a los niños de todas las Cofradías a que saliesen con el Resucitado, que dentro de su rotación anual, este año le correspondió salir de la Parroquia de Santa Marina.

Todas las Cofradías participantes en la procesión aportaron niños excepto La Soledad (salieron varios cofrades jóvenes portando banderas con La Dolorosa) y Jesús Amigo de los Niños, cuyos padres decidieron no tomar parte pese a que se salía de la misma Parroquia en la que ellos se habían puesto en marcha justo una semana antes en la procesión de La Borriquilla (las razones alegadas fueron el recorrido –El Resucitado subió por la Cuesta de Santiago- y la duración de este desfile).

Las imágenes de El Resucitado y La Dolorosa, con todos sus acompañantes –entre los de La Dolorosa estuvo el Obispo- se encontraron en la Plaza Mayor, donde ejerció como guía el párroco de Santa Marina, Domingo Peinado, antes de que el Capellán de la Junta Mayor, Tomás Muñoz Porras, realizase una reflexión justo en el momento cumbre de quitarle el luto a la Virgen y liberar varias palomas. En este momento sonó el Aleluya y, a diferencia de lo que ocurrió el año pasado, también el Reloj Suelto.

A continuación, las dos comitivas ya fusionadas tomaron la calle Sánchez Arjona para acabar en la Iglesia de San Agustín, donde La Dolorosa entró al ritmo de la flauta de tres agujeros de El Mariquelo. En el templo, abarrotado de gente, se cerró la Semana Santa con una Salve cantada y también con un Padrenuestro a petición del Obispo Raúl Berzosa por los “hermanos cofrades difuntos”.

El Obispo dio las gracias a todos los que han hecho posible esta Semana Santa “tan religiosa, tan bonita y tan profunda”, en especial a las personas que han ejercido este año como Junta Mayor. En su intervención, Berzosa también animó a seguir intentando que la Semana Santa Mirobrigense sea declarada ‘al menos’ Fiesta de Interés Turístico Regional. Si no se consigue, “no importa porque quién juzga no son las autoridades, sino el Señor, y algún día lo conseguiremos”, exhortando en todo caso a que se siga luchando por ello.