Sábado, 17 de febrero de 2018
Béjar al día

La imagen de Mª Magdalena procesiona por primera vez en la Semana Santa bejarana

BÉJAR | La procesión de la imagen de Mª Magdalena ha sido elegida por la Seráfica Hermandad como representación de la fe cristiana basada en el kerigma de la Resurrección

Procesión de Santa Mª Magdalena camino del sepulcro

Poco antes de la media noche del Sábado de Gloria, ha procesionado por primera vez la imagen de Santa  María Magdalena camino del sepulcro, de la Seráfica Hermandad del Divino Salvador en su Pasión y Ntra. Madre Dolorosa.

Ha salido de la iglesia de Santa María la Mayor y llevada en andas por los hermanos hasta la Plaza Mayor, donde se ha leído el evangelio del Día de Resurrección que cuenta el episodio en el que La Magdalena va e embalsamar a Jesús y se encuentra con la piedra rodada y la buena nueva, uno de los kerigmas del Nuevo Testamento “porqué buscáis entre los muertos al que vive, no está aquí, ha resucitado”, en el que se basa toda la doctrina de la fe cristiana.

La imagen de Mª Magdalena ha sido encargada al imaginero de Puente Genil, Sergio Torres, que tiene su taller, Siglo Barroco, en Puente Genil, donde también se realizan bordados y orfebrería. La figura ha sido comprada por la parroquia de El Salvador y los Hermanos se han encargado de su vestido de terciopelo negro, el pomo de plata para los ungüentos, el pañuelo con el que se enjuga las lágrimas por la muerte de Jesús y el resto de ornamentos.

La Seráfica Hermandad optó por la representación de esta figura bíblica por ser el primer personaje al que se le aparece Jesús Resucitado y también como homenaje a la mujer más olvidada de la Historia Sagrada, pese a la gran importancia que tuvo en la vida de Jesús.

Atributos de Mª Magdalena en la Historia del Arte

Las representaciones iconográficas representan a Mª Magdalena con el pelo suelto, tal y como era habitual en las mujeres solteras, y porque el cabello tuvo protagonismo en uno de los episodios más representados en la Historia del Arte, que fue su primer encuentro con Jesús en casa de Simón el fariseo, cuando se presentó ante él como una mujer pecadora llevando un vaso de alabastro con ungüentos y comenzó a lavarle los pies con sus lágrimas mientras los besaba, los ungía con perfume y secaba con sus cabellos. Por este episodio y el de su llegada al sepulcro para embalsamar el cuerpo de Jesús con ungüentos, se la representa con un pomo en sus manos y con una larga cabellera. En otras representaciones aparece ataviada con lujosos vestidos de cortesana, o semidesnuda como penitente, pero siempre cubierta con su larga cabellera, con un vaso o pomo de perfumes, y en ocasiones con una calavera, un crucifijo o un libro, como atributos.

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