Jueves, 29 de junio de 2017

Semana Santa con hijos

En primer lugar como todo padre que quiere lo mejor para sus hijos, en este caso hijas, se plantea transmitirle sus creencias y su Fe.

Hemos estado en  Misa en el pueblo y hemos asistido a la procesión del silencio en Zamora y a la de las capas pardas.

Mañana Domingo de Resurrección y hoy noche de Vigilia Pascual, me gustaría impregnar a mis hijas de esa Esperanza con mayúscula que se anuncia en la Resurrección. He manifestado muchas veces que vamos buscando en otras culturas orientales o en filosofías tipo mindfullness, algo que muchos creyentes tienen o tenían.

Pero el caso es que cuando asistes, no se nota tanto lo emocional y espiritual, se nota más la tradición y la cultura, que está muy bien. Puedes ver incluso gente joven y niños que forman parte de las cofradías y son muy devotos de una u otra Virgen.

Son valores culturales que debemos cuidar y mejorar si cabe. Son atracciones turísticas y mucho más que eso, señas de identidad de nuestra historia viva.

Pero insisto en buscar una redención y una conversión para la gente que sufre y hace sufrir. No sería un mal momento para buscar los milagros que seguro suceden todos los días y no los sabemos ver.

Pones el telediario hablando de la madre de todas las bombas lanzada en Afganistán, los misiles de Corea, atentados en Siria. Mucha experiencia de Cruz y mucho Calvario para niños y personas como nosotros.

Son muchas las procesiones de refugiados que seguro impactan en el corazón de mis hijas y en el mío propio. Oigo las campanas mientras escribo y no sé  por qué,  pero me invade una gran tristeza.

Mientras nosotros nos preocupamos por nuestras emociones, nuestros amores, los estudios de nuestras hijas, su bienestar y por supuesto su felicidad, qué anunciarán las campanas de Jerusalén.

Sinceramente me falta el aliento y me cansan los tumultos incluso en las procesiones de Semana Santa que tanto valoro y defenderé como bien patrimonial.

Mañana iremos en familia a la Iglesia, en mi pueblo se encuentra la Madre con el Hijo y se cambia el color negro de la túnica. Mañana para los cristianos es un día de mucha alegría. Me gustaría que para mis hijas fuera un día de alegría, pero que también lo fuera para los niños Sirios de Alepo, para los niños árabes, judíos, palestinos, o de cualquier lugar de África.

No he sabido inculcar en mis hijas una disciplina férrea de sentimiento religioso, tampoco lo he pretendido, siento que son buenas personas y espero que sean solidarias para poder aportar su granito de arena por un mundo más justo.

Ser valientes para dar testimonio de nuestra Fe, no está en la oración pública en voz alta, ni en las canciones de Misa que nos sepamos, que todo eso está muy bien. Pero hacen falta muchos Cirineos para aliviar demasiadas cruces.

Tampoco me llenan los  “antitodo”, más bien me ponen nervioso, por lo que veo, su compromiso y entrega deja mucho que desear. Sigamos buscando juntos.