Miércoles, 26 de abril de 2017

Las bandas acunan la Pasión de Cristo

La Agrupación Musical Mª. Stma. de la Estrella

“Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella….”, palabras de Unamuno que abrigan la historia que envuelven el suspiro de nuestras catedrales, de la piedra que oro cuando cae la tarde, que es luz de primavera cuando vence abril por el calendario. Se va perdiendo la sombra del invierno por la rendija de los días y, poco a poco, la ilusión horaria  del tiempo alarga la nariz del día en un ejercicio secreto de misterio pinochesco..

 En las tablas de los escenarios salmantinos, voces corales elevan músicas marianas y el Miserere de Doyagüe renace de siglos polvorientos bajo la lupa investigadora de Josefa Montero. Año tras año, esta impactante pieza musical, lírica quejumbrosa y solemne, abre las puertas de pregones místicos y conciertos de marchas procesionales: Getsemaní, Mater Mea, Pasa la Soledad, Aurora Frontale, Nuestro Padre Jesús…suenan, solemnizan, abrazan, acunan y emocionan el recorrido procesional de los pasos, los cofrades y las Hermandades. Es Semana Santa. Celebramos la Pasión de Cristo. La Historia Sagrada. La Muerte y Resurreción de Cristo. Una historia que embruja los corazones católicos año tras año al romper la primavera, justo cuando los anchos labios de las carreteras se pintan de amapolas.

 La Semana Santa en Salamanca posee una corona monumental de extraordinaria belleza. Las calles: Rúa Mayor, Compañía, Puente Romano, Corrillo, Plaza Mayor…ofrecen un decorado a los pasos y oficiantes de asombroso y peculiar ornamente estético. Pero hagan un experimento, por favor. Si son espectadores en vivo de una procesión tápense los oídos unos minutos, sólo los ojos. Si la ven por televisión, ya sea aquí o en cualquier otro lugar, bajen el volumen de la televisión. ¿Qué ocurre?, ¿qué sensación les da?. ¿qué falta?. Si a la Semana Santa le falta la banda sonora de la música escrita e interpretada para la ocasión…yo creo que se pierde el alma. Si los cargadores y los cofrades no sienten en el pulso y el corazón el sonido armónico, acompasado y columpiante de la percusión asomar por encina de la ventisca silenciosa de los pasos, las cruces y las cadenas que arrastran las promesas…entonces la Semana Santa ¿muda?... No acierto a suponer tal cosa.

 He ido tras el Paso, tocando con una Banda, más que como músico como diletante emocionado y he sentido tirones sentimentales próximos a la lágrima cuando en un mar de silencio, el bamboleo acompasado de toda la Banda crujía la noche de notas musicales en un marco cósmico de sonoridad sublime.

LAS BANDAS DE MÚSICA

 Solamente los amantes “forofos” de la Semana Santa, los músicos que la dan vida en el pentagrama saben de qué estoy hablando. Las Bandas de música viven con acendrada pasión y orden la Semana Santa. Un ramillete de ellas emergen justo ahora, tras invernar de forma temporal. Otras mantienen una variada actividad durante todo el año y son formaciones  de más largo recorrido que afrontan otras temáticas musicales más amplias.

 Bandas entendidas como tales, (clarinetes, flautas, trompetas, trombones, bombardino, tuba, percusión…) en Salamanca contamos con las de Alba de Tormes, Felipe Espino, Villamayor, Tomás Bretón y Ciudad del Tormes.

 Bandas donde se les da mayor importancia y rotundidad a los metales (corneta, trombón, trompeta, tambores…): Agrupación Musical La Estrella, de Carbajosa, Banda de cornetas y tambores del Cristo del Amor y de la Paz, Banda de  cornetas y tambores de la Salud, La Expiación, Agrupación Musical Cristo Yacente.

LOS COMPOSITORES

Grandes compositores de marchas procesionales han dado brillo a la Pasión de Cristo con partituras plenas de solemnidad, misterio, emoción y alegría. Composiciones muy significativas y sutilmente descriptivas de los pasajes bíblicos. Algunos de ellos son Oscar Navarro, Ricardo Dorado (Mater Mea); Abel Moreno es uno de los más prolíficos con una obra fetiche que se ha utilizado en innumerables ocasiones y soportes, hasta en una película bélica. La  Madrugá está inspirada en la famosa procesión sevillana. Emilio Cebrián es otro de los clásicos (El Cristo de la Sangre).

 El talento compositivo de esta música tan especial más cercano lo tenemos en nuestra tierra con nombres como Matías Cañizal, Manuel Rico, José Ignacio Cotobal, Jaime Jiménez, Javier García Rodríguez, Jaime Gutiérrez, Pedro Hernández Garriga, Héctor Tavera, Carlos Juanes, José Javier Galiano.

 En resumidas cuentas, la Semana Santa sería una cosa muy distinta sin la música de las Bandas que atesoran en la unción de sus pentagramas el hilo argumental de la sonoridad más hermosa y conmovedora.

 

(Agradecimiento sincero a Francisco Calvo y a Mario Vercher)