Lunes, 26 de junio de 2017

Buen ambiente en la primera tienta del Bolsín de Peñaranda con nobles vacas de Sepúlveda

Han participado los salmantinos Manuel Martín y Pablo Polo, junto a Álvaro Sánchez, David Martínez, Curro Ortiz y Álvaro Passalaqua 
Los seis novilleros particpantes en la primera prueba del certamene

Con un tiempo soleado, buena temperatura  y buen ambiente  en los tendidos de la plaza La Florida ha tenido lugar la primera prueba de este VIII certamen taurino de Peñaranda de Bracamonte. Se han tentado vacas de Sepúlveda, variadas de hechuras y comportamiento y nobles, de las que han sobresalido 4ª y 6ª dentro de un encierro que no causó problemas a los participantes.

Abría este certamen Álvaro Sánchez, torero de Guadalajara que sabe en lo que anda, con una faena con buen argumento y conceptos muy equilibrados. Su enemigo no ayudó a subir el paso pero mantuvo la compostura siempre, con buen tono.

A David Martínez, también de Guadalajara, le faltó dominio con el capote. Se enfrentó a una becerra de escasa entrega, noble pero floja. David atesora buenas cualidades, quizá un tanto académico y ansioso por hacer las cosas con demasiada premura, con muchos pases pero con escasa solvencia.

En tercer lugar toreó Manuel Martín, de Salamanca, que manejó el capote con solvencia, poniendo con perfección a la becerra en suerte y distancia. Tenía clase la vaca y Martín toreó con buen son, se dejó ver, estuvo colocado y manejó con soltura los engaños, rematando con empaque las series. A mi modo de ver ha de mantener más erguida la figura.

Cuarto fue Curro Ortiz, de Granada, quien lidió una becerra con más consistencia y presencia. Curro es un torero alegre, bullicioso y con afición, con lo que cubre por el momento su carencia de técnica: siempre animoso, toreó con entrega y disposición.

Pablo Polo, de Salamanca, se mantuvo muy suelto con el capote, sorteó una becerra suave y flojita con clase. Siempre bien colocado y buen criterio, manejó con suavidad los engaños y dejó ver que tiene mucho gusto; los remates salieron airosos, argumentó buen sentido de las distancias y mantuvo ese producto que nace de la escuela salmantina.

Cerro la tarde Álvaro Passalaqua, torero de Málaga, muy curtido. Suelto con el capote sorteó una becerra con clase y repetición en la embestida, muleteó poderoso con armonía y clasicismo, con la figura erguida y pinceladas de buen fuste, muy pegado a su mentor Fortes, mantiene una cualidades nutridas de sensaciones aventajadas faena de lustre bien rematada con firmeza.

Y, aquí termino esta primera, nos vemos el próximo domingo en La Florida con otro ramillete de noveles con becerras de Santa María de los Caballeros.

Fermín González