Miércoles, 22 de noviembre de 2017

“Salamanca siempre fue una ciudad muy entrañable para mí”

El fundador y bajista de los exitosos Pekenikes regresa con nuevo libro, ‘Un alma viajando por la cuarta dimensión’
Ignacio Martín Sequeros, escritor y músico, en Salamanca. Fotos: Alejandro López

Ignacio Martín Sequeros es un apasionado de la música y de las letras, y es su faceta de escritor, y su nuevo libro ‘Un alma viajando por la cuarta dimensión’, la que en esta ocasión le ha traído de vuelta a Salamanca, ciudad de la que guarda muchos recuerdos de infancia. Hablar con Ignacio es hacerlo con uno de los testigos y protagonistas de la historia de la música pop de nuestro país. Fundador y bajista de los Pekenikes, uno de los grupos referencia de los años 60 y 70 y cuya historia está repleta de éxitos. Teloneros de los Beatles, en 1965, los Pekenikes también se subieron al escenario del mítico y ya desaparecido Teatro Bretón.


Después de ‘Pekenikes, su auténtica historia’, cambio de registro y de género con ‘Un alma viajando por la cuarta dimensión’, ¿cómo surge la idea de escribir este libros?

A lo largo de los años he publicado más de 400 artículos en varias revistas especializadas y dirigidas a los músicos, en especial para la Revista ISP en la que en su primer año (ya supera los 15) fui su Director de Redactores, y luego colaborador. Escribimos sobre instrumentos electrónicos y musicales, efectos de sonidos aplicados a ellos, controladores, programas informáticos musicales..., lo cual me ha mantenido muy vinculado a las nuevas tecnologías. Y me apetecía crear alguna historia de anticipación, pero con tres premisas: que fuera en forma de novela con pesonajes, en el futuro y que no fuera musical. Pero además tenía que ser amena, agradable, ni dramático, política, filosófica ni religiosa. Y así salió una historia creíble, desarrollada principalmente en 2045 donde ocurren cosas que aún no pasan y, en medio, una historia amorosa, difícil pero embriagadora y limpia.

¿Somos conscientes de la falta de privacidad que conllevan muchos de los avances tecnológicos?

De algo de eso se quejan sus personajes y dan sus razones de hasta donde están llegando. Todos los avances que suceden en 2045 no tienen sus ventajas, aunque algunos, por supuesto que sí. La vida está más lograda o perfeccionada técnicamente, pero también parece tener algunos fallos ‘humanos’, pero se desarrolla con una naturalidad de relaciones entre sus gentes, muy parecida a lo que ocurre ahora en 2017.

En su presentación en Salamanca (Librería Hydria) vino acompañado de sus libros y de su armónica, ¿qué distingue a este pequeño instrumento musical?

Hoy día, especialmente entre la gente joven, hay muchos desconocimiento  sobre las posibilidades melódicas de este instrumento. Muchos jóvenes usan los modelos diatónicos  para acompañarse con ellas en algunas partes de músicas a los estilos del rock, blues o folk. Yo uso las cromáticas (con cambio) que permiten hacer cualquier tipo de melodías, usando para ello también notas de sostenidos o de bemoles que son más difíciles de obtener con esas armónicas diatónicas, al igual que lo puede hacer un saxo, violín, flauta o tantos instrumentos musicales monofónicos, consiguiendo así una riqueza musical más lógica y completa. Y sobre todo, con gran expresión interpretativa que lo hace más agradable de escuchar, a pesar de su timbre, más bien agudo.

Aunando música e historia, ¿cuáles han sido las principales aportaciones de Pekenikes?

Seguramente Pekenikes es el grupo pop más longevo en España, pues aún sigue actuando (ahora con ocho músicos sobre los escenarios), y sin interrupción desde 1959. También es verdad que entre sus miembros actuales soy yo quien permanece desde su fundación. Por el grupo pasaron gente muy importante en la música en España, como Pepe Nieto, Junior, Juan Pardo, Juan Carlos Calderón, Tony Lui, Pepe Barranco, los hermanos Sainz... No en balde lleva actuando el grupo 58 años ininterrumpidos y con una enorme cantidad de discos comerciales, grabados durante todos esos años.

¿Qué supuso ser los teloneros de los Beatles?

En 1965 no nos dimos tanta cuenta de su repercusión, quizá porque en ese momento no eran  tan conocidos en España. Ya entonces nos hacía ilusión el compartir escenario con ellos. En 2015, en la Plaza de Toros de las Ventas de Madrid, conmemoramos la ante más de 9.000 espectadores actuando allí de nuevo.

¿Qué canciones no pueden faltar en la banda sonora de Pekenikes?

Hilo de seda, Embustero y bailarín, Frente a Palacio, El tiempo vuela, Palomitas de maíz...

Si le digo Salamanca, ¿qué es lo primero que se le viene a la cabeza?

Sobre todo de niño fui muchísimas veces a Salamanca porque allí vivieron mis cuatro abuelos, pero en especial iba a la casa de los padres de mi padre que vivían en la calle José Antonio, hoy Azafranal. Vi muchas ferias, incluso aún recuerdo las que se celebraban en la Gran Vía antes que en La Alamedilla, de las que también disfruté. Para mí siempre fue muy entrañable esta ciudad. Incluso por los años 70, Pekenikes actuaron en el desaparecido Teatro Bretón.